Encontrar a Dios en un trozo de calabacín

Mar 05, 16 Encontrar a Dios en un trozo de calabacín

lebaj_gea_create_sustenibility-copy-124x150CREAR SOSTENIBILIDAD

 

 

.

Leone Bagolaro un jóven granjero, crecido en Damanhur, comparte con nosotros su amor y gran conexión con la tierra, a través de su trabajo en la agricultura, con la visión de crear un nuevo mundo.

“A menudo los invitados en Prima Stalla, los voluntarios de WWOOFing, y a veces equipos de televisión, me preguntan cuál es mi relación con la espiritualidad; dónde encuentro los momentos para rezar, para hacer cualquier otra cosa distinta al duro trabajo que llevo a cabo cada día como granjero.

Leone1Antes de nada, lo que digo es que realmente no “trabajo”. Me encanta estar al aire libre, estar bajo el sol o bajo la lluvia, ver cómo crecen las frutas en los invernaderos, caminar a través de las cuatro estaciones, no siento que estuviera trabajando. Me siento un privilegiado al poder disfrutar mientras me gano la vida.

Cuando era un niño, en silencio decidí ser como mi padre, un granjero, observar los calabacines gigantes que las plantas dan a partir de una semilla. Esto es una magia que aparece ante mi cada día… Escuchar el sonido del viento que sopla desde las montañas y que me trae el perfume de la nieve. Observar el vuelo de los pájaros y saber, en un instante, la llegada de una tormenta de verano. Saber por el color de las nubes si granizará y cuándo.

Siento que hago el más hermoso trabajo. Siempre estamos muy cercanos con la Vida. La Vida que nos empuja al límite, pero que también sabe cómo compensarlo con un vaso de buen vino o un trozo de salami (rigurosamente producido en nuestra comunidad)

Conozco cada centímetro de tierra que cultivo, su carácter y cada vez que trabajo en ella, siento que trabajo para mí mismo. Mejoro la real, práctica y tangible sensibilidad, que me lleva a decidir que es mejor plantar y considerar cuáles pueden ser las dificultades para el crecimiento de las plantas.

Prima StallaEstamos en una misión: sanar la tierra mientras nosotros, como humanidad, la estamos destruyendo. Criar fuertes y sanas vacas sin hormonas, dejar madurar al máximo los tomates y vegetales. En todo esto, encuentro mi búsqueda personal de lo que tú podrías llamar “Dios”. ¿No es maravilloso poder ver como los brotes de los robles crecen, hasta que un día se convierten en hojas que se mantendrán hasta el otoño? Es fundamental redescubrir la singularidad de cada estación y seguir sus ritmos, si queremos estar bien con nosotros mismos.

La idea que me motivó a coger una azada en lugar de un teléfono en un centro, es que tengo la propósito (puede ser porque soy jóven) de salvar la humanidad del hambre, del desperdicio y de las guerras. Si las personas escucharan a los viejos granjeros, en lugar de a los políticos, no habría guerras y todos tendríamos comida para llevarnos a la boca. Puedes incluso cultivar un desierto,  pero la clase dominante ha decidido que es más útil construir bombas.

¿Por qué escribo esto? Porque las palabras no siempre expresan lo que deberían: las emociones,  e intentar controlarlas, a veces, pueden crear barreras. Mucha gente alrededor mío hablan un excelente inglés, mientras que yo me las arreglo con lo que aprendí en la escuela. También espero que alguien venga algún día y diga, “Quiero aprender”. Así que, envío estas palabras al éter esperando que esta persona llegue…

Leone Bagolaro

Prima Stalla1

Share[/Facebook]

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.