¿El bosque sabe que es un templo?

May 16, 17 ¿El bosque sabe que es un templo?

VISIÓN ESPIRITUAL

 

 

¿Creéis que es consciente de ello? Sobre todo, ¿se considera como una sola entidad, o cada planta, cada brizna de hierba, cada claro tiene vida propia?

La inteligencia, la sensibilidad y la percepción del mundo vegetal son, desde los primeros años, un argumento de gran interés para todos nosotros. Durante este tiempo, en Damanhur, se han llevado a cabo muchas experiencias de contacto emocional-telepático con árboles y plantas de las casas, que han tenido lugar también en cursos abiertos al público, más allá de los conciertos de música de las plantas en vivo y disponibles en cd. Muchos dispositivos experimentales han sido desarrollados por algunos de nuestros técnicos, más sensitivos y especializados en circuitos electrónicos, en particular durante los años 80, para estudiar la comunicación y la posible reacción del mundo vegetal: pequeños vehículos con motor eléctrico que las plantas podían dirigir, invernaderos autogestionados en los cuales las plantas regulaban el agua y controlaban las cortinas para la exposición solar, cerraduras que se abrían cuando la planta percibía la llegada del dueño de la casa y otras diabluras.

El dato final es que las plantas piensan, perciben, reaccionan, se comunican entre ellas y están disponibles a hacerlo con los humanos. La característica, quizás más interesante, del mundo vegetal es su capacidad para identificarse como colectivo de criaturas: la brizna de hierba se reconoce más en el prado que en su tallo, y desde el arbusto más grande, hasta los árboles adultos, tienen una fuerte identidad tanto personal como de grupo.

Falco Tarassaco explicaba que el mundo vegetal, y por extensión el mundo de la naturaleza, vive instintivamente esta condición sobre su existencia: un claro, un manantial, la ladera arbolada de una colina, un prado, todos ellos desarrollan una personalidad colectiva en la que confluyen todas las distintas personalidades de cada forma presente.

Bajo tierra corren, a través del contacto entre todas las raíces presentes, millares de conexiones, que darían envidia a cualquier ordenador. Esto explica también la manifestación de distintas entidades, espíritus de la naturaleza, esas fuerzas que habitan y animan los ambientes naturales y se hacen perceptibles a quiénes son más sensibles. De hecho, como decía Falco, perceptibles a quien no rechaza su percepción,  por miedo, por principios, por presunción.

Nosotros, damanhurianos, nos dirigimos al Templo Bosque como una única criatura. Los mensajes que lanza a través de los sueños y las intuiciones que llegan a través de los circuitos y las espirales, demuestran cada día que el bosque tiene una clara consciencia de su alma. Además, un bosque es un templo por naturaleza, un lugar de encuentro y de intercambio de reinos naturales y de dimensiones diferentes, que deja de serlo cuando es profanado, explotado, cuando se desnaturaliza su esencia.

¿Has hablado alguna vez con un árbol o escuchado la voz de un bosque? ¡Cuéntanos tu experiencia, cada ocasión de intercambio de estos encuentros únicos es preciosa!

 

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