Sentido del deseo

Jul 04, 17 Sentido del deseo

VISIÓN ESPIRITUAL

 

 

 

Para encontrarnos a nosotros mismos y encender en nuestro interior la energía que nos conduce a nuevos descubrimientos, hace falta saber desearlo. En el campo espiritual, el deseo es el verdadero motor del cambio.

Hace falta saber hacer, actuar y saber transformarse no sólo porque es importante, justo y necesario: también hace falta aprender a desearlo. Pongamos un ejemplo: imaginemos a una persona que tiene miedo del cambio, de las que querrían que las cosas siempre fueran del mismo modo, de las que temen lo nuevo. Trabajando con mucho esfuerzo sobre sí misma, conseguiría, poco a poco,  aceptar lo novedoso, los cambios, los imprevistos y a modelar su carácter hasta hacerlo receptivo al enfrentarse a lo que suceda, sin ponerse inmediatamente a la defensiva.

Esto será un gran apertura y crecimiento para la persona. Aunque no será suficiente. Para cerrar el círculo, hace falta que la persona aprenda a desear el cambio, no solo a aceptarlo.

Cuando sea capaz de hacer este salto de lógica, entonces habrá crecido espiritualmente de verdad, habrá conquistado, como decimos en Física espiritual  un nivel de justicia.

Desear es una actitud importante, profundamente espiritual. Significa tender un hilo desde nosotros hasta aquello que se desea realizar; fortalecer poco a poco este hilo direccionando mejor nuestra energía; finalmente recoger el hilo, acercándonos al objetivo y por lo tanto consiguiéndolo.

A través del deseo, nos introducimos en los flujos de la Sincronicidad, modelamos el evento que deseamos, ya sea haciéndolo más probable o mejor adaptado a nosotros.

Es una característica que, aunque los contiene, va más allá de la usual aplicación del optimismo, de la tenacidad, de la claridad de la intención: no por casualidad se habla del “Sentido del Deseo” como uno de los cinco Sentidos Internos, esos que direccionan nuestra vida íntima y espiritual, así como la vista, el olfato, el tacto, el oído y el gusto orientan nuestra percepción en el campo de la materia.

Un deseo espiritual es algo que se construye en el interior de uno mismo, buscando lo que puede ser importante para nuestro crecimiento y no simplemente lo que nos atrae. Es un poder inmenso en nuestras manos que puede hacernos conquistar de verdad no solo aquello que anhelamos sino también convertir en bello y atractivo lo que a primera vista nos parece fatigoso.

La realidad cambia cuando aprendemos a desearlo.

 

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