Cerdo, ¿dónde estás?

Sep 19, 17 Cerdo, ¿dónde estás?

VIVIR EN COMUNIDAD

 

 

 

Este artículo está dirigido en particular a los no hablan italiano. Es una invitación a respirar el aire alegre de Damanhur y a compartir algunas de mis experiencias más cómicas.

Sabéis que los damanhurianos eligen tener un nombre de animal… pero ¿qué pasa en la vida cotidiana cuándo llamas alguien que tiene un nombre de animal?

Yo, no siendo italiana, me aprendí esos nombres como nombres propios. Para mí no había ninguna diferencia entre Nepa, Uria, Murice o Anna, Pablo y Elena. Siempre me ha fascinado también que, en nuestro pueblo, no existan dos personas con el mismo nombre: sólo hay un Elefante, una sola Jirafa y un único Rinoceronte, así que se sabe enseguida a quién se está refiriendo alguien.

Dada la riqueza de la fauna existente sobre este planeta tampoco será nunca un problema encontrar nombres de animales para los nuevos ciudadanos que lleguen.

Os invito a hacer un experimento ahora: leed en voz alta, en vuestra lengua madre: “Escucha Gavilán, Lagartija me ha dicho que Pingüino no va a llegar a tiempo, por lo tanto tenemos que preguntar a Camaleón o a Camello si pueden venir en su lugar”.

Pronunciar los nombres en mi lengua madre, me hace sonreír y ¡entiendo lo importante que es divertirse y saber jugar en la vida!

Y ahora, querría compartir con vosotros una de las experiencias más cómicas con respecto a nuestros nombres: Fui a un gran almacén sueco de muebles con otro damanhuriano, y él era más rápido que yo atravesando los kilómetros de sillas, camas, cubiertos, vasos, servilletas, cajas, etcétera, por lo que, de vez en cuando, por no decir muy a menudo, yo, entre la muchedumbre le llamaba a gritos: “¡Cerdo! ¡Cerdo! ¿dónde estás?” ¡Cerdo, ven aquí por favor! Es inútil decir que todos me miraban pasmados…

Después de un rato en el que todos me miraban insistentemente, le pregunté a Maiale (cerdo en italiano) si había algo extraño en mí o en mi aspecto, si tenía algo en la cara o alguna mancha embarazosa en la ropa, pero nada, todo estaba bien y en su sitio habitual. Puesto que el almacén sueco era muy grande, la escena en la que decía Cerdo en voz alta, se repitió más veces, ¡al igual que la reacción de la gente alrededor!

¿Tenéis presente esos momentos de iluminación en los que, de repente, uno se da cuenta de el por qué de algo? De golpe lo vi todo claro, mientras estaba entre las alfombrillas del baño. Y ahí estaba yo, doblada de risa, mientras la gente de nuevo me miraba inquieta.

¡Por fin me había dado cuenta de que estaba gritando CERDO en voz alta, y no sólo una vez!
Con este ejemplo vosotros también podéis entender cuantos de nuestros nombres de animal contribuyen a la diversión del mundo…;-) ¡Ser parte de este Zoológico es simplemente fantástico!

 

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