El juego de la vida

Jan 13, 18 El juego de la vida

 

VIVIR EN COMUNIDAD

 

 

Cuando en el 1983 Damanhur estaba bien organizada y todo parecía que iba en la dirección adecuada, Falco Tarassaco decidió hacer un cambio radical en la vida de la comunidad. ¿Por qué? Porque si se tiene el coraje de cambiar cuando todo va bien se tiene también la suficiente energía para transformar las cosas en mejor, y es posible vivir el cambio no como un remedio, sino como una estrategia para crecer.

Falco llamó a esta nueva fase el “Juego de la Vida” y comenzó a viajar por toda Italia junto a muchas personas. Jugando juntos, en una atmósfera mágica y creativa, se imaginaba una Damanhur llena de arte y de grandes obras y se pusieron las bases para el nuevo desarrollo de toda la comunidad. Cuando el Viaggio (viaje) regresó físicamente a Damanhur, para conseguir contagiar el mismo entusiasmo a quienes no habían participado en este movimiento y se sentían distantes de las novedades propuestas, Falco propuso hacer una “batalla” en la que, siempre jugando, se establecería quien iba a guiar la transformación de Damanhur: los nuevos que habían llegado a través del Juego de la Vida o la vieja generación que había fundado Damanhur.

Aquella batalla (¡épica!) mezcló las energías y las emociones en todos, destapó los prejuicios y temores generados en ambas facciones y en pocos días fue capaz de producir un nivel de unión e intercambio que de otra manera se habría conseguido en meses o en años.

Jugar juntos nos hace dar “saltos cuánticos”: en cualquier contexto el juego puede representar, al mismo tiempo, el carburante para el cambio y el solvente para las situaciones difíciles; acelera los procesos y los recompone con arreglo a nuevos equilibrios porque cuando se juega estamos más abiertos y permeables a aceptar nuevas lógicas.

Desde entonces las “batallas” se han convertido en una tradición en Damanhur. ¡Divididos en equipos, los damanhurianos han acampado durante varios días en invierno (¡y bastantes noches bajo cero!) en bosques, con el objetivo de robarle la bandera a los otros. En un clima de supervivencia y diversión general se han producido ataques, retiradas estratégicas o cambios de campamento en los que participaron centenares de personas, a menudo simultáneamente.

Platón dijo: “Es más fácil conocer a una persona en 1 hora de juego que en 1 año de conversación”.

¡Tenía razón! La Guerra del Arte ha sido otro ejemplo de que, jugando juntos, ha sido posible construir obras que aún hoy en día embellecen a Damjl: el altar de la tierra, la escalinata de piedra que lleva al Templo Abierto, las paredes pintadas… A los equipos de entonces les pusieron nombres de animales: los Lubinas Rosas, los Lemures, los Armadillos, los Leopardos, los Lagartos y los Barracuda. ¡Todavía hoy, casi treinta años después, si se habla de la Guerra del Arte los damanhurianos se encienden, prestos a sostener que su equipo fue mejor que los otros!

Las Horusiadas que tienen lugar cada año, en verano, son por el contrario juegos en los que los equipos están formados por las diversas regiones comunitarias o bien por un conjunto de 4, 5 ó 6 comunidades que forman un solo equipo. Hay muchas pruebas y de nuevo la competición (¡constructiva!) estalla e implica a todos en los desafíos y en la competividad. ¡Y sí, también en Damanhur existe la hinchada y hasta las personas más calmadas y angelicales se acaloran durante estos enfrentamientos!

Por último, el juego más increíble de todos es el Risiko damanhuriano, increíble porque es difícil creer que unas treinta personas de más de 25 años hayan desarrollado este juego de mesa hasta llenar una pared entera sobre la que esta dibujado un planisferio imaginario en el que acontecen ciclos tan largos como eras… Aquí las civilizaciones nacen, se desarrollan, desaparecen y se transforman dando vida a nuevas formas de civilización, cada una fuertemente representada y, sobre todo, permanentemente en guerra para afirmar su supremacía o su derecho a existir. A cualquier persona que se aproxima a este juego le cuesta un mes empezar a entender de lo que esta extraña gente está hablando, dos tardes a la semana, inmersa en declaraciones de guerra, golpes, casos de espionaje internacional, desarrollo tecnológico, etcétera.

El juego es la cosa más seria que podemos hacer para construir juntos un proyecto… Si quieres experimentarlo inscríbete por correo electrónico al Juego de la Sincronicidad , ¡podrás darte cuenta de lo fácil que es, jugando con los demás, cambiar tu vida para mejor!

“¿Existe el Juego en Damanhur? ¡Evidentemente sí, pero si se lo preguntáis a los damanhurianos os contestarán que no lo suficiente, porque es cierto que no se juega nunca bastante ;-)!

¡El Juego es lo más serio que se puede hacer para construir juntos un proyecto!

 

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