Ocho personalidades, ¡todas dentro de mí!

Feb 05, 18 Ocho personalidades, ¡todas dentro de mí!

VISIÓN ESPIRITUAL

 

 

 

Ser yo misma siempre ha sido complicado, desde que era pequeña. Un día me sentía romántica y femenina, otro detestaba cualquier cursilería y tiraba todo lo que tenía de color rosa en el armario, no es que ser femenina signifique vestirse de rosa, pero cuando tenía siete años estaba totalmente convencida de ello. Por un lado detestaba la violencia y por el otro me peleaba con los prepotentes, casi siempre varones. En la adolescencia la confusión aumentó: me enamoraba de varios chicos al mismo tiempo y cambiaba a menudo de idea, con consecuencias un poco embarazosas… En resumen, era un verdadero desastre.

Cuando llegué a Damanhur la disciplina creativa que caracteriza la vida en comunidad le hizo bien a mi alma: en aquella atmósfera estimulante y al mismo tiempo ordenada, todas mis partes consiguieron tomar una bocanada de oxígeno. Estaba agradecida por la sensación de paz que vivía finalmente, pero el toque de gracia llegó cuando Falco Tarassaco nos habló por primera vez de la teoría de las personalidades:

“Imaginad que tenéis dentro de vosotros una comunidad relativamente pequeña, compuesta de individuos extremamente diversos los unos de los otros. A todos les gustaría dar su opinión y estar al timón de la nave para imponer su rumbo, pero es difícil que estas partes logren estar al mando el tiempo suficiente para dar un sentido de continuidad a nuestro ser… lo que sucede por consiguiente es que nos sentimos divergir de un extremo al otro, a menos que una de las personalidades presentes dentro de nosotros asuma el rol dominante con respecto a las demás y se imponga con determinación en la guía de nosotros mismos. Si esto sucede aparecen otros problemas: en este caso es fácil, por ejemplo, nos sentimos frustrados porque no conseguimos expresar algunas partes de nosotros mismos que se quedan ahogadas a causa de la presencia dominante de esta personalidad, la cual tiende a imponer su presencia siempre, sin dejar espacio a ninguna otra voz.

Puede suceder, por ejemplo, que una persona de carácter claramente despótico y arrogante pueda, en ciertas circunstancias, estallar a llorar de repente, lamentándose por no ser suficientemente considerada, apreciada e incluso amada… La persona ni ha enloquecido ni se ha vuelto de repente esquizofrénica, simplemente es que su personalidad infantil, aquella que vive silente dentro de ella, ha conseguido por fin emerger y ya que no encuentra nunca el espacio para expresar sus exigencias reclama su necesidad de recibir amor y atención, como hacen todos los niños…”

¡La idea de no seguir siendo sólo un “yo” indistinto y lleno de contradicciones, sino un conjunto de personalidades complejo cuan auténticos individuos, cada una con sus pasiones e idiosincrasias, explicaba por fin por qué siempre me sentía en discordia entre cosas opuestas, a menudo inconciliables! Prestando atención a lo que sentía agitarse en mi interior me di cuenta de que tenía características bien distintas que emergían en momentos y contextos diversos, y que la situación se volvía complicada cuando estas se presentaban de manera casual, sin un director de orquesta que las hiciese intervenir a propósito…

El curso de Personalidades Internas  y el trabajo posterior para lograr identificar mis personalidades, abrir un diálogo y entrar en contacto con cada una de ellas, ha sido uno de los instrumentos más potentes para transformarme a mí misma y para liberarme de muchos malestares acumulados a lo largo de los años. Por ejemplo en el pasado viví unos celos devastadores, pero una vez que comprendí que tan solo una de mis personalidades era celosa y que bastaba con darle la posibilidad de expresarse en otros contextos, salvo aquellos vinculados con las relaciones afectivas, logré liberarme del mordisco de los celos que me afligía desde siempre.

A través de la técnica de la escucha y del diálogo con todas mis partes, que aprendí en el curso, he cambiado hábitos y esquemas de comportamiento repetitivos, y se ha constituido un nuevo equilibrio íntimo.

¡Una nueva yo ha nacido de aquel parto, una nueva personalidad más madura que guía hoy en día mi vida con mucho más humorismo e inteligencia! Es una especie de líder positivo al servicio de todos los componentes de mi comunidad interior: les escucha, les valoriza y a cambio pide respeto por el orden de aparición en escena, a fin de que todos puedan sacar lo mejor de ellos mismos en los contextos adecuados, sin invadir el campo de los demás.

Si me preguntáis si funciona siempre os puedo decir que sí, funciona todas las veces que pongo atención y que abro este diálogo interior, mientras que no funciona cuando dejo que me ganen la pereza y los hábitos, y no uso el poder que existe en mi interior…
Por lo tanto la lección a recordar para vivir mejor es: ¡no te dejes llevar, nunca, por la pereza, y renueva cada día el empeño de guiar tu propria existencia !

 

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