Octava Cuestión: Amor y elección irreversible del ideal

Feb 20, 18 Octava Cuestión: Amor y elección irreversible del ideal

VISIÓN ESPIRITUAL

 

 

Los “Quesiti” o  Cuestiones, son fórmulas dinámicas que pueden ser utilizadas en meditación y en la vida cotidiana. Su formulación es el resultado de las conquistas colectivas de Damanhur, pero cada persona puede interpretarlas según sus propios talentos y características.

La octava Cuestión nos lleva a dar un nuevo giro de espiral y un nuevo poder de transformación de uno mismo en virtud de los demás, del amor, de transmitir un sueño colectivo, de una ampliación de los propios horizontes, para despertar la divinidad interior de cada uno. El nivel de transformación del que se habla no está solo vinculada al cambio de los aspectos individuales de cada uno, como los hábitos; aquí la raíz, la matriz que subyace a la transformación es más “impersonal”, es decir, está conectada a valores más amplios y trascendentes. Quien vive en la octava Cuestión se transforma, porque va más allá de sí mismo, por los demás, y adquiere así el poder de cambiar, a su vez, aquello que está en torno a sí, porque despierta la respiración de la chispa divina en la propia alma.

Esta Cuestión inspira el silencio, porque las palabras pueden solo reducir el alcance de las emociones, del sentimiento,  y del presentimiento,  que genera en quien la vive plenamente.

En la octava Cuestión el concepto de fe se transforma en la elección del ideal: una elección irreversible, que se mantiene en el tiempo, y que comporta el saber creer. Saber creer significa creer no como consecuencia, como sucede cuando creemos en algo plausible que justifica el acto en si mismo de creer, sino más bien creer firmemente en cualquier cosa sin necesidad de tener confirmación externa, porque somos conscientes que la fuerza de nuestra creencia crea aquello en lo que creemos. La fuente del poder generativo está dentro de nosotros, y no fuera, y se enciende con nuestra consciencia, voluntad y elección.

La transmisión de esta comprensión genera nueva consciencia que conduce al despertar de esta potencialidad y a su reproducción. La octava Cuestión dice: “El hombre es una criatura temporal: se reproduce si es capaz de generar, de transmitir los genes”.

Transmitir genes, en términos espirituales, significa transmitir los Sueños. La octava Cuestión es, por lo tanto, una puerta abierta sobre el poder ligado a nuestra capacidad de soñar.

 

 

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