¿Las plantas se comunican?

Mar 22, 18 ¿Las plantas se comunican?

VISIÓN ESPIRITUAL

 

 

En Damanhur, a todos les apasiona la música de las plantas: a los investigadores que todos los días estudian nuevos protocolos para profundizar en esta materia; a los ciudadanos, que escuchan, reflexionan y se relajan con el sonido de sus amigos árboles; a los visitantes, que consideran a las plantas-músicos una de las razones más convincentes para pasar un tiempo de recuperación en la Federación de Comunidades; y a las propias plantas, al menos a juzgar por la capacidad con la que se dedican a la música, puesto que logran de este modo explorar aspectos de la vida que de otra manera, quizás, no conocerían.

Sin embargo, los conciertos de plantas con humanos no son más que el extremo avanzado de una búsqueda más amplia, que invierte en el ámbito de la comunicación entre hombres y plantas. La música de las plantas, agradable y divertida, sería simplemente un fenómeno asombroso si no representase la consecución de un recorrido de relación, que ha generado una condición de intercambio entre estas especies tan diferentes.

Las plantas y los humanos: ¿de verdad son dos especies distintas?

Bueno, bromas aparte: los humanos y los vegetales son bastante diferentes, no creemos que haya que decirlo. Pero los estudios sobre la sensibilidad de las plantas y de los árboles  pone en evidencia que hay también muchas analogías entre ellas. En Damanhur, la búsqueda dentro de este ámbito se inició en la segunda mitad de los años setenta, cuando aún la primera comunidad no estaba totalmente habitada y sin embargo, no solo se investigaba y experimentaba la comunicación con los árboles por entonces sino que, también, se impartían cursos abiertos al público. En aquellos primeros años, el tema se trataba sobre todo en clave de respeto, sensibilidad, espiritualidad, pero a medida que pasaban  los años fueron surgiendo nuevas posibilidades de observar el fenómeno desde un punto de vista más racional. Desde este punto de vista, se han completado en los últimos 30 años muchas investigaciones diferentes y preciosas. En efecto, desde finales del siglo pasado son cada vez más los que piensan que la vida de las plantas incluye también pensamientos, sentimientos, curiosidad, percepción, abriendo nuevas perspectivas a través de numerosas e interesantes investigaciones al respecto.

¿Qué dice la ciencia?

Una de las investigaciones más recientes, explica que incluso sin vista ni oído, al menos ojos y orejas comparables a los nuestros, las plantas son capaces de ver, oír, oler y responder a señales y a peligros ambientales, en particular a patógenos virulentos. Logran hacerlo gracias a varios centenares de distintas proteínas capaces de responder ante microbios y muchos otros tipos de estrés.
Lo afirman Shahid Mukhtar y Timothy Howton, de la Universidad de Alabama. Teniendo en cuenta el hecho de que sólo una pequeña parte de estas proteínas sensoriales es conocida y catalogada por la genética clásica, el equipo de investigadores americanos, compuesto por docentes y alumnos, ha creado el primer “mapa de red” con cerca de 200 de estas proteínas. Parece evidente que algunas de ellas funcionan como nodos principales, fundamentales para la integridad de la red misma, mientras que todavía surgen ulteriores interacciones de las que aún se desconoce su función. Lo que es cierto,  es que el alto nivel de percepción y respuesta biológica de los vegetales,  está en estrecha relación con la conexión entre los distintos “individuos”.

Las relaciones también son importantes para ellas 

Por lo tanto, las plantas no solo  perciben el entorno circundante, más allá de las respuestas biológicas al agua-tierra- viento etcétera, sino que además lo hacen en razón a la relación entre sus semejantes. Y también que, la relación con los “diferentes”, es decir  con nosotros los humanos, por ejemplo, es no solo posible sino muy probable. La música pertenece a la categoría de los estímulos a los que las plantas responden mayormente y en los que parecen, a su vez, estar interesadas en reproducir. Los que han asistido a demostraciones de música de las plantas,  saben también cómo son de sensibles al tipo de actitud, de pensamiento, diría incluso de “deseo de comunicación”, que las personas expresan en su presencia, y ante los que responden en consecuencia.

Todo el ámbito de la comunicación entre seres humanos y seres vegetales, que en Damanhur se desarrolló, sobre todo durante los primeros años, con carácter empírico, está destinado a evolucionar en los próximos años en clave académica.

¡Quien sabe si un día descubriremos, a través de sofisticados instrumentos científicos, que también las plantas están, con estupor, percatándose de que  nosotros, los humanos, sabemos hablar e incluso pensar!

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