La diferencia entre religión y filosofía

Mar 30, 18 La diferencia entre religión y filosofía

VISIÓN ESPIRITUAL

 

 

A veces sucede que los visitantes más curiosos y atentos hacen esta pregunta: “Si Damanhur hubiera surgido en un momento y espacio diferente de Italia de los años setenta, ¿se profesaría igualmente una filosofía de vida y no una religión?” La pregunta se basa en el hecho de que en aquellos años la presencia del Vaticano y la gran influencia de la Iglesia, también en la esfera política y social, hacían urgente calificarla como algo bien distinto de una religión, percibida por muchos, incluso en el ámbito católico, como una presencia hegemónica y condicionante. Por lo que, hipotizando a los amigos que nos hacen la pregunta, el fundador de Damanhur, Falco y sus primeros compañeros prefirieron distanciarse de cualquier forma de religión. Nosotros respondemos que es siempre una cuestión de entender los términos.

¿Qué dicen los científicos?
Los sociólogos y antropólogos incluyen a Damanhur en el ámbito de las “nuevas religiones”, desde el momento en que propone un modelo de conexión entre la dimensión terrena y la ultraterrena; se trata de una definición no del todo satisfactoria para nosotros pero funcional para ellos. Pero si pensamos en qué es una religión, seguimos sintiendo algo distinto. Los damanhurianos respetan profundamente todas las expresiones espirituales, incluso a todas las religiones, que representan en muchos casos ocasiones para reflexionar sobre los valores profundos de la vida y la relación con el universo.

¿Qué es una religión?
Es una forma de enseñanza que explica cómo nació y cómo se hizo el universo, de qué formas divinas está habitado, y qué es la vida y la muerte. Sobre todo, enseña cómo ser agradable a las formas divinas de las que habla, con el fin de orientar la propia vida de una manera virtuosa y conseguir la salvación, la realización y una perfecta felicidad del alma. A los fieles de una religión se les pide que se conformen con una disciplina particular para acceder a los misterios de la existencia, ya sea que se refieran a un solo dios trascendente o a más divinidades presentes en las formas vivas. En otras palabras, le pide a los fieles que sigan un camino ya trazado.

¿Qué eligen los damanhurianos?
Los damanhurianos son sin embargo buscadores espirituales que desean trazar un camino, en lugar de seguir uno ya trazado. La enseñanza portada por Falco  ha puesto pilares importantes en lo que se refiere a la existencia de un ecosistema divino que interactúa con los pueblos humanos y con cada persona, pero sobre todo ha puesto toda la atención en que el camino de cada uno es responsabilidad individual. Como explica el libro “En qué creen los damanhurianos”, cada persona tiene la responsabilidad de sus propios pensamientos y actos: todos somos siempre responsables de nosotros mismos, debemos aprender a serlo. No hay más responsable que nosotros mismos en nuestra forma de actuar: no hay un Dios último que predestine la vida de cada criatura, no hay una Providencia que nos lleva de la mano y ni siquiera un gurú que nos diga qué hacer”.

¿Y la responsabilidad individual?
“Responsabilidad significa también elección. Según los damanhurianos, la Verdad es un cristal de mil facetas, todas verdaderas. Todos los caminos pueden conducir al conocimiento y a la conciencia, si se practican con coherencia y constancia. Lo que es importante, como primer acto, es la elección del camino que se desea recorrer. Para acercarnos más a la Verdad, debemos elegir una cara de cristal a través de la cual podamos contemplar el cristal como un todo, observar lo que hay en su interior, y desde dentro poder observar todas las otras caras. Elegir es fundamental, es nuestro primer paso hacia la consciencia “.

Diferencia sutil pero clave …
Un camino espiritual que afirma que cada camino puede ser el correcto, si es seguido con coherencia y sentido de responsabilidad ¡no puede ser una religión! El camino representado por Damanhur se construye día tras día, a través de la relación con uno mismo y con los demás. También hay citas rituales esenciales, ¡sí, como sucede en las religiones!, pero es porque el universo mismo se basa en leyes precisas, que son como las bisagras sobre las que gira la puerta que abre hacia nuevas dimensiones. El viaje hacia estas dimensiones es un descubrimiento continuo, y la experiencia de cada uno es a la vez irrepetible y enriquecedora para todos los demás.

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