Un sueño realizado

Apr 05, 18 Un sueño realizado

VIVIR EN COMUNIDAD

 

 

 

Desde niña, siempre pensé en ir a África. Entonces no había internet y en la televisión nacional, no había canales privados,  se alternaban los servicios en este continente lleno de colores, cultura y tradiciones de pueblos orgullosos, cuyas poblaciones estaban en una situación extrema por la falta de agua y comida. Creo que he compartido con los compañeros de entonces un inmenso dolor al ver en la pantalla a los niños esqueléticos y con un vientre hinchado, abandonados en una cama y asediados por las moscas. Decidir ir a ayudar a estas personas a los 6-7 años fue tan fácil como también, desgraciadamente, no poder hacerlo, cuando, años después, fui creciendo mi vida cambió radicalmente y mi atención se centró en cómo sobrevivir en este mundo despiadado.

Cambiar el mundo
Pero lo que nunca olvidé es el sueño de cambiar este mundo. Decidir venir y vivir en Damanhur y construir junto a otros una realidad basada en valores humanos y espirituales ha sido mi manera de ponerlo en práctica. Como Damanhur también han crecido muchas otras comunidades en el mundo y una red de solidaridad ha llevado a todas estas realidades a compartir sus logros mutuos en los diversos campos relacionados con la sociabilidad, la sostenibilidad y la espiritualidad.

Esta red se llama GEN. La primera vez que participé en una reunión de ecoaldeas y comunidades espirituales organizada por la GEN, mi corazón tuvo una sacudida de esperanza: la unión, la cooperación entre los que viven cotidianamente en el intento de unir su propio potencial con los de los demás puede marcar la diferencia para este mundo, puede demostrar que convivir en ayuda y respeto mutuo, creando pequeñas o grandes comunidades de solidaridad ¡es posible!

Mi sueño de niña
Cuando la red de GEN se extendió hasta incluir ecoaldeas africanas, gracias al activismo de muchas personas valientes, conocimos a Ousmane Ali Pame, entonces alcalde de Guedè Chantier, una ecoaldea en Senegal. Todos aquellos que compartieron el mismo deseo de niños, hacer algo personalmente para mejorar las condiciones de vida en África, han sentido la misma emoción cuando hemos realizado un hermanamiento entre Damanhur y Guedè Chantier.
Reconectarme al sueño que tuve a los 6-7 años y ser capaz de lograrlo, incluso si después de tantos años es como unir piezas de mi alma. Es algo tan especial que deseo que todos lo prueben.

El viaje
El 25 de marzo partiremos para Senegal hacia Guedè Chantier. Junto con las personas del lugar plantaremos 1.600 árboles frutales que detendrán la erosión del suelo y en pocos años proporcionarán alimentos esenciales para la comunidad. Entre nosotros, somos seis damanhurianos, está Pelícano, un estupenda cocinera que realizará el segundo seminario sobre la transformación de los alimentos (el primer seminario se realizó en marzo de 2016), enseñando a todas las mujeres de la aldea a cómo preservar la comida que crece en abundancia en unos pocos meses para combatir la desnutrición que aflige a la aldea durante los meses restantes.
Este es el resultado de un sueño madurado en mi punto más poderoso: el corazón. Es una confirmación ulterior de que los sueños son las cosas más llenas de significado que existen en la vida.

Nunca renunciéis a compartir vuestros sueños con los demás, los sueños son las semillas de un jardín donde las flores son de todos.

 

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