Un buen hogar

Apr 11, 18 Un buen hogar

VISIÓN ESPIRITUAL

 

 

La Sala del Laberinto es la sala de los Templos de la Humanidad,  que posee el mayor número de referencias  a las distintas experiencias culturales y espirituales. Los visitantes de los Templos se ven tocados por la riqueza y la personalidad del resto de  las salas y, después, se alegran también al encontrar en el Laberinto imágenes, signos y símbolos que les resultan familiares. Se trata de imágenes referidas a formas de culto presentes en la historia de sus países, o que han estudiado en la escuela, o que han visto en el teatro y en las  librerías o, incluso, que forman parte de sus  actuales elecciones espirituales.

El Laberinto es una casa que acoge todos: a  todas las Divinidades de la historia de la humanidad, no todas están representadas por exigencias de espacio, pero todas están idealmente presentes,  y en consecuencia, también a todos los investigadores espirituales, a los fieles de cada religión y a los místicos relacionados con las tradiciones aún vivas.

 

¿Qué hay en esta sala?
Hay treinta y cinco vidrieras dedicadas cada uno a uno de los nombres que lo Divino ha asumido en la historia de los pueblos. En resumen, treinta y cinco Divinidades, treinta y cinco formas de culto están presentes en la sala. Estan van desde las vidrieras dedicadas a las grandes religiones aún presentes sobre el planeta (Cristianismo, Islam, Judaísmo, Sintoísmo, Budismo e Hinduismo), hasta las formas de religiosidad ligadas a los panteones de los pueblos clásicos, que hayan existido a lo largo de todas las épocas y en todas las latitudes.
En esta sala, los artistas dicen que han culminado los Templos. Es la sala que ha requerido el mayor cuidado y estudio: de hecho, detrás la realización de las treinta y cinco vidrieras,  existe un minucioso estudio de las distintas”personalidades divinas”, de las correspondencias entre los nombres con los que son conocidas y de  los antiguos símbolos con los que los pueblos las han representado. Las treinta y cinco vidrieras se basan en un trabajo filológico muy esmerado, largo y laborioso, que convierte esta sala en un libro tridimensional sobre las mitologías, sobre las religiones, sobre las tradiciones antiguas y modernas de la humanidad.

¿Por qué ha creado Damanhur un entorno así?
En la visión propuesta por Falco Tarassaco y desarrollada por sus hijos espirituales, cada una de estas vidrieras dice cosas muy parecidas y profundamente diferentes a la vez.

Es un pensamiento integrador lo que invita, a todos los seres humanos y a todos los pueblos, a reconocer la presencia de una esfera de la existencia a la que llamamos “divina”, compuesta por criaturas que tienen características y prerrogativas más amplias que las de los seres humanos y que pueden amparar el recorrido de los hombres hacia el crecimiento espiritual. Los seres humanos están interesados en el contacto con las fuerzas divinas tanto como lo están ellas mismas en el contacto con los pueblos, ya que es a través de ellos que pueden experimentar el mundo material. Se trata, desde este punto de vista, de una relación de intercambio.


Existen, sin embargo, concepciones muy distintas que difieren sobre cómo  acercarse a estas fuerzas: las culturas de la transcendencia divina, por ejemplo las religiones “del Libro”, es decir el Cristianismo, el Islam o el Judaísmo, establecen que existe una enorme distancia entre una dimensión y la otra, y sólo la devoción del humano hacia los dioses hace posible el contacto con  Dios después de la muerte; otras concepciones afirman que, el contacto con el/los  Dios/Dioses propios es posible a través de la experiencia sensible, gracias a una disciplina personal y en la vida cotidiana.

Esta Sala es, evidentemente, la casa que las acoge a todas, en nombre de los puntos que unen las numerosas distintas concepciones, considerando que la Verdad es un cristal que presenta mil caras y cada una de ellas merece mención.

Es una concepción revolucionaria
Es posible que el Laberinto presente un aspecto nunca antes visto sobre la arquitectura sagrada: imágenes y símbolos de Divinidades diferentes, pertenecientes a épocas, áreas geográficas y concepciones espirituales muy distintas,  juntas, cohabitando en el mismo espacio. Ésto será aún más evidente cuando, probablemente a finales del 2018, se inaugure la ampliación de la Sala. El Laberinto hospedará entonces no solamente nuevas vidrieras sino también pinturas murales en las que las Divinidades dialogan, colaboran y se relacionan.
Es el plano divino apaciguado y unido, es la paz en el mundo entre los pueblos. El Laberinto, en Damanhur, no es un lugar para perderse sino para recorrer una calle recta, hacia la luz.

 

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