Respiro, luego existo

Jun 02, 18 Respiro, luego existo

VISIÓN ESPIRITUAL

 

 

LO LLENO DE PRANA
“La respiración está considerada por todas las filosofías como la acción más vital, la más importante, que preside la vida de todo organismo. La vida se manifiesta a través de la respiración, que conecta el aspecto físico con el aspecto sutil y espiritual de nuestra existencia. El ser humano, criatura que conduce la existencia estando erguida, representa una antena y, a través de una respiración consciente, puede conectar las energías cósmicas presentes en el espacio con la Tierra. A través de la respiración no solo almacenamos oxígeno sino que almacenamos ‘prana’, una fuerza positiva, una energía vital, un elemento que representa el principio activo de todo el universo”.

Por lo tanto, es fundamental aprender a respirar bien, aplicando las técnicas más adecuadas para el desarrollo de esta función porque aunque el sistema nervioso regula automáticamente la respiración, es posible, a través de una intervención consciente, controlar su ritmo”.

Falco Tarassaco, en su Manual de Armonización Interior, dedicado a la disciplina del autoconocimiento y del contacto energético con uno mismo, se expresa así, hablando de la respiración y del prana.

 

ACTOS VOLUNTARIOS Y ACTOS INVOLUNTARIOS
La respiración marca el ritmo de nuestra vida, del mismo modo que el latido cardíaco. La respiración, a diferencia del latir del corazón, es una función sobre la que podemos intervenir voluntariamente: incluso cuando nuestra atención está en otro lugar, si la guiamos intencionalmente, llenando y vaciando completamente los pulmones, ya sea por la nariz o por la boca, puede asumir una forma, un valor o una potencia distinta, teniendo en cuenta que, además del aire también introducimos prana.

El prana es energía vital de la que se nutre el ser humano. El universo está permeado de energía pura: es una energía divina, es decir, presente en cada forma, en cada rincón del universo mismo, y siempre perfectamente coherente, pura. Es divina precisamente por esto, porque es omnipresente e incorruptible. Es lo que la Escuela de Damanhur llama “Divinidad Primordial.”

El prana desciende de esa energía, representando el aspecto más material de ella, es casi un puente entre la dimensión puramente espiritual y el mundo de las formas. Es la frecuencia que sustenta la vida biológica de cada criatura como el agua sustenta la vida de las criaturas que nadan dentro. Estar en contacto con el prana significa estar en un proceso de sanación, de superación de dificultades psicofísicas, estar bien.
Sin embargo, no es un elemento que, por el mero hecho de existir, sea absorbido de forma automática por los seres humanos. La obtención del prana también precisa de un acto de voluntad. Nuestros cuerpos energéticos, de hecho, captan una mínima cantidad de prana de la atmósfera, a través de los receptores correspondientes a los adonaj-ba, pero para recibirlo en una cantidad que permita regenerar el cuerpo y curar eventuales enfermedades hace falta tener la capacidad de conectarse a las fuentes de la energía misma.
En eso, el prana es como la respiración: se puede absorber espontáneamente hasta un nivel que nos garantice la supervivencia, pero sus beneficios son mucho más abundantes si nos la aplicamos por decisión propia.

CONECTARSE AL PRANA
¿Cómo se hace para conectar con las fuentes del prana? La tradición del pranayama, de la cultura hindú, propone que la respiración se compone de cuatro fases: inspiración-retención-expiración-retención. De este modo, es posible absorber el prana a través los meridianos, que son una función del cuerpo etérico, lo más parecido al cuerpo físico entre los cuerpos energéticos.

También, según la Escuela Sanadores Espirituales  de Damanhur, la respiración pránica es el primer elemento para estar en contacto con tal energía y conseguir nutrirse de ella de una forma adecuada. Es fundamental en este caso que el acto de respirar se realice con cuidado, dando al cuerpo y a la mente el tiempo necesario para darse cuenta de que estamos convirtiendo en voluntario  un acto puramente instintivo (la respiración): esto representa el deseo de ir más allá de la simple naturaleza humana y conectarse así a una energía de naturaleza divina.

Mejor aún, según las enseñanzas de Falco Tarassaco, la primera activación sucede a través del contacto con un sanador espiritual, capaz de abrir la conexión entre la persona y la energía para lograr el suministro de prana. De esta forma, el prana muestra toda su naturaleza no de medicina, no de sustento, sino de conexión entre nosotros y el universo, es decir, entre nosotros y la vida.

 

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