¿Qué he aprendido de la muerte?

Oct 09, 18 ¿Qué he aprendido de la muerte?

VISIÓN ESPIRITUAL

 

 

Hoy hablo de la muerte. En la sociedad occidental este tema se evita a menudo, como la peste. En Damanhur, tenemos como misión crear una sociedad en la que el espíritu se pueda elevar, inspirándose también en otros, para crear nuevas realidades que demuestren que es posible vivir de otra forma: una realidad en la que “Seres Humanos” se pueda escribir con la “S”y la “H” mayúsculas. Pensar sobre la muerte en una sociedad desarrollada, es un elemento importante, diría incluso crucial. No podemos evitar la muerte, ni la de nuestros seres queridos, ni la nuestra propia. Por lo tanto, es mejor que aprendamos a convertirla en parte de nuestra vida porque, como dijo Falco: 

“Prepararse para una buena muerte significa vivir bien”.

Me he encontrado con la muerte de personas queridas bastante adelante en mi vida. La primera muerte que me tocó intensamente fue la de mi madre, que ocurrió cuando yo tenía 36 años. Después de casi un año también murió mi maestro, Falco Tarassaco, inspirador y guía espiritual de Damanhur. Y precisamente hoy, he participado en el momento de conmemoración por un hermano iniciado, Antonello, y esto es lo que me ha motivado a escribir al respecto.
Estas no son las únicas muertes que he vivido, pero son las que han dejado huellas indelebles en mi vida, principalmente porque las he vivido con una consciencia que las ha teñido como experiencias evolutivas, aunque también hayan sido difíciles e intensamente tristes.
Con placer, comparto con vosotros lo que he aprendido en Damanhur para vivir bien y afrontar la muerte de la mejor manera. Seguramente no abarcaré todos los elementos de la filosofía y de la práctica damanhuriana ligados a la muerte, tratándose de un tema realmente amplio, pero precisamente por eso es mejor empezar.

Vivo mejor la muerte si:
1. No huyo de la muerte. Reflexiono, leo libros, textos u otras cosas que puedan ayudarme a comprenderla mejor, todo eso me sirve para llegar al final de mi vida con cierta serenidad y también para motivarme a hacer cosas que merece la pena hacer mientras aún tengo tiempo. Un libro que para mí ha marcado una diferencia es Aprender a morir, de Falco Tarassaco, y que os recomiendo a todos. Os encontraréis con un texto que podéis adaptar y leer a vuestras personas queridas que estén cerca de ese momento o que lo hayan vivido recientemente. Hace poco se lo leí a mi madre, ya fallecida, y me emocioné mucho, me sirvió para estar presente en aquel momento, sin perderme en la emotividad extrema que generalmente acompaña una visión demasiado egoísta de la muerte.

2. Pienso en la persona fallecida, no solo en mí misma. En la muerte se requiere una cierta dignidad. A menudo he asistido a funerales en los que las personas cercanas al difunto se hundían en un desconsolado llanto. Con una visión más amplia de la muerte, me he dado cuenta de que la persona recién fallecida todavía me percibe y, quizás, con mi llanto se queda atrapada, en vez de ser ayudada. Si realmente quiero a esa persona y ella ya no está aquí, quizás le ayude más el hecho de imaginarla libre para proseguir su camino, así, de esta forma ayudo a esta persona querida. Quizás también ella pueda continuar serenamente si me percibe presente en el momento, capaz de despedirla con todo el amor que sentí por ella.

3. Resuelvo lo que tenga pendiente, haciendo más fácil para todos afrontar mi fallecimiento. En Damanhur se anima a todos a escribir su testamento, no solo el físico, en el sentido de a quién dejo mis “bienes”, sino también el psicológico y el emocional. Si me muero mañana ¿le creo problemas a otros? ¿Cómo puedo ayudar a disminuir estos eventuales problemas? Si tengo un hijo, ¿he encontrado a la persona a quien confiárselo? Si tengo deudas pendientes, ¿cómo conseguir solucionarlas de manera que no sean un problema para alguien si me muero? Todas estas cosas, si no se afrontan, pesan sobre nuestra vida más allá de nuestra muerte, mientras que si pensamos en ellas y las solucionamos, conseguimos una tranquilidad de fondo. Pensar que somos inmortales solo nos lleva a posponer estos problemas. Si los afrontamos a tiempo, nos sentimos mucho mejor después.

Añadiría otra frase de Falco que me resulta muy bonita:

“Dichosos los que, en su vida, tengan la forma de encontrarse con su muerte y no excluirla simplemente de sus vivencias.”

Incluso, el hecho de escribir esto, sabiendo que quizás gracias a ello alguno de vosotros afrontará mejor su muerte o la muerte de un ser querido, es algo que me lleva a vivir más tranquila. Además me gustaría escucharte: ¿has meditado alguna vez sobre la muerte? Y si lo has hecho, ¿qué es lo que te ha ayudado a experimentarla con más serenidad y dignidad?

Libro “Aprender a morir

 

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2 Comments

  1. Francisco /

    Gracias por compartir estas reflexiones tan sensibles y profundas.
    Para mi este es un asunto que ya hace uno 3 años ha tomado una gran intensidad respecto en el sentido que pienso y reflexiono mucho en cuanto a mi muerte y la de mis seres queridos, y es un tema recurrente en mis conversaciones.
    Sin duda aspiro a poder cruzar la puerta hacia el gran misterio libre de miedos y cargas de emociones no resueltas y justamente en eso estoy trabajando día a día.
    Les aprovechó de compartir un tema que compuso hace poco relacionado en cierto modo con este trascendental asunto, se titula “suelta”…

    https://soundcloud.com/pancho-alvarez-2/5suelta

    Un saludo fraterno desde el sur del mundo y muchas bendiciones a su divino proyecto de vida.

  2. Isabel /

    Gracias Francisco por compartir, un abrazo

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