¿Cómo medimos nuestra salud?

Nov 11, 18 ¿Cómo medimos nuestra salud?


VISIÓN ESPIRITUAL

 

 

La salud es ese elemento invisible que todos desearíamos poseer, que raramente notamos cuando la tenemos pero que cambia notablemente nuestra vida cuando no.

¿Nos hemos preguntado alguna vez cuáles son las características de la salud? ¿Cuándo es que estamos sanos?
¿Y si tenemos una enfermedad, estamos necesariamente enfermos? ¿Dónde está el límite entre “tener una enfermedad” y “estar enfermos”?

Examen como una mántica

También tú, hoy, podrías tener la predisposición a una enfermedad que mañana se podría desarrollar en una condición grave. Existen tantísimos exámenes médicos que nos dan la posibilidad de saber si estamos sanos, pero existe también una cuestión de actitud mental que según nosotros se afronta con atención: afrontar un examen da miedo porque, por su propia naturaleza, es un juicio que, en la mente de una persona no preparada puede parecer inapelable.

En Damanhur, por el contrario, proponemos una manera distinta de ver los resultados de los test: los miramos de la misma forma en la que observamos una mántica. Hay distintos tipos de mántica: en este caso hablamos de una mántica biológica. ¿Para qué sirve una mántica? Para evitar el problema que ella misma indica. ¿Para qué sirve el examen? Para evitar la dificultad que el test nos ha ya indicado: se trata de una posibilidad, de una predisposición, de un riesgo. Sobre todo si hay una familiaridad con un determinado problema, se dará, por lo tanto, atención a los propios hábitos, por ejemplo a la alimentación. Nos habituaremos a un régimen alimenticio específico y se evitará descuidar determinados síntomas que podrían anunciar un aumento del riesgo. De este modo, tendremos una actitud activa hacia la vida, sin cerrar los ojos de frente a posibles dificultades sino también con la actitud positiva de quien afronta cada día un reto nuevo. Esta actitud en Damanhur es considerada “estar sanos”, aunque suframos una enfermedad grave.

¿Cuánta vida vivimos?
Con la prevención justa, buenos hábitos y sobre todo una actitud activa, podemos prolongar una vida física de calidad pero también es bueno que nos hagamos algunas preguntas: ¿qué he hecho en mi vida? ¿he hecho las cosas que había prometido? ¿puedo hacerlas ahora? ¿puedo rehabilitarme con respecto a aquello que nunca he tenido coraje a hacer? Estas preguntas pueden representar una piedra angular útil, un tipo de marcador de carretera a lo largo de nuestro camino. Tenemos una duración biológica no infinita; por mucho que se prolongue, tenemos una fecha de caducidad. Piensa en cómo eran las condiciones de vida hace un siglo: todavía en los años cincuenta del siglo pasado, la edad media llegaba a sesenta años; hoy en Europa estamos en una media de 85 años para las mujeres y 79 para los hombres. El incremento de la duración de la vida no hace ademán de pararse y es necesario pensar no solo en cuánto viviremos, sino también en cuánta vitalidad tendremos. 

Y esto en Damanhur es considerado estar sanos, aunque muramos antes de lo previsto.

No morimos de nosotros

 El aspecto fundamental, durante la propia existencia, es ¡no morir de uno mismo!

~Falco Tarassaco

Podemos morir de todo lo demás, pero si podemos evitar el aburrimiento, creemos que es importante.  Debemos establecer lo que queremos hacer con nuestra vida, nuestra misión, lo que está escrito de manera ideal en nuestro camino, en proporción a las elecciones y promesas hechas al ver dónde estamos ahora. Esta es una discusión más amplia, que va más allá del tema de la muerte; sin embargo, debemos identificar algunos puntos fijos, como por ejemplo, cuando, de vez en cuando, hemos decidido colocar algunas piedras angulares en el camino de nuestra vida.

En nuestra existencia podemos hacer elecciones, que pueden ser elecciones pro-vida o anti-vida. Podemos decidir envenenarnos con una vida desordenada, podemos decidir exagerar con el alcohol, con las medicinas, conducir demasiado rápido. O podemos evitar estos riesgos desafiando al peligro, cualquier peligro,  solo si necesario para nosotros o para los demás,  podemos elegirlo. Entonces, es correcto no pensar tanto en si moriremos, sino preguntarnos si vivimos una vida que valga la pena ser vivida.

Y esto en Damanhur es considerado estar sanos, aunque lo elijamos cinco minutos antes de morir.

Curso de Sanadores Espirituales

 

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