El mito es hoy

Dec 08, 18 El mito es hoy

VISIÓN ESPIRITUAL

 

 

La sabiduría de la humanidad se conserva en los mitos que, como seres humanos, siempre hemos contado. Estos mitos están vivos ahora, tal como estaban en el pasado, porque el mito no tiene tiempo. El mito es hoy, no ayer. Vivimos en un tiempo fluido donde las pasiones y limitaciones humanas recorren un ciclo, permitiéndonos soñar con las grandes obras que la humanidad puede realizar y, al mismo tiempo, mostrándonos los peligros que la confusión del mundo puede crear.

Está claro para todos que los problemas ambientales, la inmigración descontrolada, el uso pasivo de la tecnología y las guerras ideológicas pueden poner contra la pared a la humanidad y a nuestra historia. Al mismo tiempo, el multiculturalismo, la calidad de vida lograda en algunas áreas del planeta, la fuerza del arte y la cultura, el despertar de tantas iniciativas espirituales, etc. indican con igual claridad que esta es una época extraordinariamente rica y prometedora. En resumen, la Tierra, este planeta azul sumergido en la luz de su sol, nunca ha estado tan lleno de vida, pero la vida nunca ha sido tan frágil, a causa de nuestras propias acciones.

Por lo tanto, cada uno de nosotros está llamado a invertir su mejor energía en el desafío de conseguir que la luz, el amor y el futuro prevalezcan.

¿Qué es lo que puede darnos la fuerza para asumir la responsabilidad de sostener un cambio, el coraje para luchar contra las sombras y el hacerlo en este momento?

La respuesta está en la historia que nos llega de los mitos. El mito es el reino de los valores más puros, y es un reino real y concreto que no solo alimenta nuestra imaginación, sino que indica un camino preciso para nuestro comportamiento. Todo mito está vivo; se conserva dentro de nosotros. El mito es la narración más completa de las características de los seres humanos, – ¡incluso cuando nos habla de la Divinidad y de fuerzas extraordinarias! – y es la brújula más precisa a la que preguntar la dirección exacta con la que expresar las mejores partes de nosotros mismos. La fuerza del mito yace en el estar fuera del tiempo, o mejor aún, en cabalgar en el tiempo como un surfista sobre la ola más majestuosa que pueda ofrecer el océano. Hoy en día, Odiseo, Arjuna y Gilgamesh son tan fascinantes y atractivos como hace tres mil, cinco mil o diez mil años.

Los mitos son actuales, y están vivos dentro de cada hombre y mujer, como un ADN del alma que, por un lado, acerca a cada ser humano a los demás, y por otro lado hace que todos se involucren en la misma historia y en la misma raíz espiritual. Cada uno de nosotros es una extensión de un mito, y cada uno de nosotros le da vida al mito hoy.

Los valores, los ejemplos, los personajes humanos, heroicos y divinos de los mitos pueden ser nuestros mejores compañeros, surgiendo de las aventuras que fueron escritas para sus pueblos, los pueblos que las crearon, y que entran en nuestra vida diaria para inspirar nuestras acciones. Es hora de dar un hogar y una historia a los mitos antiguos – que, como hemos dicho, no son solo antiguos – en el mundo de hoy, en las acciones de la humanidad del siglo XXI. Es hora de escribir nuevos capítulos y nuevos libros que hablen sobre hechos heroicos. Podemos ser los héroes y heroínas, con humildad, compromiso y humor. No hay motivo para no hacerlo. No hay razón para creer que es imposible.

El discurso de nuestro tiempo no nos pide que derrotemos a los monstruos, que separemos los mares, y que descubramos la inmortalidad. Simplemente, nos pide que seamos activos y coherentes. Es decir, encontrarnos con otros, saber cómo darles la bienvenida cuando se parecen a nosotros y también cuando son diferentes.
Respetar el medio ambiente y amar las fuerzas que lo habitan, buscando el contacto con ellas. Saber soñar, imaginar el mundo que deseamos. Estar en paz con nosotros mismos para saber cómo estar en paz con todos. Dejar una huella de nuestro paso, que facilite el viaje a los que vendrán después de nosotros. Todo esto recoge la energía del mito, usándola como tinta para escribir el mito de los tiempos en que vivimos.

Entonces, imagina que no estás ahora mismo en un momento fluido del tiempo, sino en el mismísimo comienzo del tiempo. ¿A quién te gustaría tener contigo, que te diese energía y que te mostrase que nosotros, los humanos de esta era, podemos de verdad transformar el mundo y hacerlo maravilloso?

¿Qué figura mítica te gustaría volver a despertar dentro de ti para tenerlo como compañero de viaje?

Tan solo piénsalo: buscando la compañía de ese héroe o heroína, algún día alguien encontrará la tuya también.

 

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