De la duda a la certeza

Dec 25, 18 De la duda a la certeza

VISIÓN ESPIRITUAL

 

 

A veces pensamos que nos gustaría no dudar nunca: nos gustaría ser fuertes, estar seguros de nuestras certezas y afrontar la vida sabiendo exactamente qué es lo que nos gusta y qué no, con qué cosas estamos de acuerdo y con cuales nos sentimos en desacuerdo.
A excepción de cuando las opiniones son decididamente contrarias a las nuestras, tendemos a admirar a los que saben exactamente lo que quieren, sin matices ni titubeos, y van siempre directos por su camino.
Pero si nos paramos un momento frente a un problema y respiramos profundamente sin la ansiedad por demostrarnos a nosotros mismos lo buenos que somos solucionándolo en un minuto, re-descubrimos el valor de la duda. La duda es un tema muy apreciado por Falco Tarassaco,  es un tema central en la filosofía damanhuriana.

La duda constructiva
En Damanhur, en efecto, se habla de duda constructiva. Como se expresa en el libro “En qué creen los damanhurianos“, “la duda en la visión damanhuriana, no es un elemento que nos distancie de las cosas, induciéndonos a ser blandos y lentos, sino que por el contrario, se trata de un procedimiento inteligente para enfrentar cada tema, cada situación, cada ideal, para establecer nuestra unión con ellos”.
Dudar no significa no creer en las cosas, tener un pie en cada lado, no elegir nunca o cambiar de idea frecuentemente. En todo caso, significa empeñarse en elegir conscientemente, de manera sólida, qué hacer y en qué creer, y luego expresarlo con determinación.

Dar solidez a los pensamientos
A veces, bonitas palabras, sensaciones profundas, delicadas seducciones nos tocan y nos llevan a decir: “Sí, esto me interesa muchísimo.”Éste es mi camino” o “Creo profundamente en esta persona”.
La duda es el elemento que nos lleva a explorar este tipo de pensamientos, a preguntarnos qué nos mueve a sentir así. Nos lleva a averiguar si lo que sentimos es el entusiasmo de un momento o bien es un sentimiento elaborado por nuestra propia sabiduría.
Experimentar un momento de duda, en realidad significa dar una solidez duradera a nuestros pensamientos y a nuestras elecciones.


Cuando entramos en contacto con una idea, espiritual, política, artística etc., que nos atrae profundamente, antes de entregarnos a ella está bien ejercitar la duda: preguntarse qué tiene que ver con nosotros, por qué nos toca, cuáles son sus puntos fuertes y sus puntos flacos. De este modo, seremos nosotros los que decidamos sobre esa idea y también sobre la nuestra. Paradójicamente, el caso contrario, será ella la que elija por nosotros, como si fuésemos “suyos”, hasta que entremos en crisis.
Hagámosnos las mismas preguntas incluso si se trata de una idea que no nos guste nada; si al final la idea se mantiene como extraña, nos habremos enriquecido por las reflexiones hechas y no habrá sido simplemente un rechazo.

No deternerse ante la evidencia
La duda constructiva es elemento de flexibilidad y de solidez al mismo tiempo. La velocidad sobre las propias valoraciones es importante, no se debe desperdiciar el tiempo. La duda no tiene que convertirse en un motivo para ser lentos y perezosos, sino que tiene que ser una forma de conjugar nuestro instinto con nuestra inteligencia.
Su compañero ideal es el sentido de responsabilidad: cuando decido una cosa, después de haberla analizado con la duda, no la discuto más, sino que asumo la responsabilidad de mi elección y la llevo adelante. La duda de la que habla Falco Tarassaco no es una forma de “lavarse las manos”, como hizo Poncio Pilatos al no saber elegir si salvar a Jesús o al ladrón Barrabás, sino que es un modo para establecer cuál es la posición a adoptar frente a cada situación. Sin supersticiones, sin superficialidad, sin añoranzas, con la conciencia serena después de haber hecho una valoración, sea con el corazón sea con la mente, sea con la razón sea con el sentimiento.
Prueba tú también a ejercitar la duda creativa: no contestes enseguida sí o no a las cosas, incluso cuando la elección sea fácil. Piénsalo, reflexiona, no dejes de hacerlo frente a lo evidente y elige después. Verás que es un ejercicio interesante.

 

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