El enemigo existe

Dec 25, 18 El enemigo existe

VISIÓN ESPIRITUAL

 

 

El enemigo existe en el sentido que no es un concepto abstracto, tiene una forma tal vez anómala y por lo tanto es otra cosa respecto a los seres humanos.
Diferentes caminos espirituales, entre ellos el nuestro, están convencidos de la existencia del enemigo que quiere impedir la evolución del alma y se encuentra al mismo tiempo dentro y fuera de nosotros, porque en la vida del macrocosmos (los universos) corresponde la vida en el microcosmos (los seres humanos) en síntesis nosotros somos un fractal de esto que existe, incluyendo los aspectos evolutivos e involutivos.

Estamos bastante lejos de las enseñanzas de los filósofos griegos (de Homero a Sófocles) convencidos que el mal es privación del bien, ignorancia, ausencia de principios éticos, mientras el bien es conocimiento, cultura, sabiduría. Y estamos tan lejos de las grandes religiones según las cuales se nos libera del mal observando los preceptos divinos (hebraico) o al contrario, seguro que no es posible deshacerse de él, porque todo depende de la voluntad de Dios (islamismo).

Algún pequeño punto de proximidad se podría encontrar en San Agustín, convencido que el mal es una característica de la naturaleza humana derivada de un uso desordenado del libre albedrío, o en palabras del papa Bergoglio, que explica que el Diablo es más aterrador cuando se insinúa en la conciencia, haciéndonos creer que es un amigo y por lo tanto no es peligroso.

Si dejamos filosofías y religiones y miramos a la neurociencia encontramos pequeños puntos de contacto en la definición del bien y del mal como valores contenidos en el cerebro, que existen desde siempre y derivando de la actuación y del sentir típico también de otros mamíferos (Frans de Waal).


Podríamos incluso salir de los esquemas de la filosofía teórica, divirtiéndonos buscando cualquier punto en común con la enseñanza del filósofo y estratega militar chino Sun Tzu (544-496 aC), según el cual “el que empuja al enemigo a moverse, haciéndole perder  la oportunidad, tiene la superioridad asegurada”.

Aquí el enemigo esta representado por el soldado que intenta matarnos, pero puede ser también entendido con otra clave de lectura. Se abre un mundo de consideraciones, porque podemos encontrarnos luchando contra un enemigo físico o una parte de nosotros mismos y, si va muy mal, ambas cosas.

El estratega chino sugiere una idea interesante: no esperes a que pase algo, haz tú el movimiento para tener la solución a mano; no esperes que el pensamiento, tu lado oscuro de la fuerza, termine por condicionar las cosas que haces, si alguna vez te enfrentas a ellas y siempre tendrás ventaja.

El general lo explica así: “Quién conoce al otro y se conoce a sí mismo, puede combatir cientos de batallas sin nunca estar en peligro. Quién no conoce al otro pero se conoce a sí mismo, por cada victoria sufrirá una derrota. Quién no conoce al otro ni a sí mismo, inevitablemente perderá cada batalla”.

No estamos tan lejos de cuanto ha enseñado Falco Tarassaco, nuestro guía espiritual: “existe una realidad que podemos definir con la palabra Enemigo, que busca siempre desmembrar, separar pensamientos y acciones gracias a las cuales podríamos ser mejores respecto a lo que somos. Es una fuerza destructiva que no tiene aspectos positivos, porque es una parte ajena, extraña a nuestra verdadera naturaleza de seres humanos”.

Se refiere a nuestro Universo, a las leyes que regulan la vida y a todo aquello que puede tener a que hacer con los seres humanos, con nuestra alma, o espíritu, o chispa divina y añade:

“Cada uno de nosotros deberá conocer sus propios puntos débiles y, con voluntad y libertad íntima, trabajar dentro de sí para derrotarlos, aprendiendo a guiar o conducir siempre mejor cuerpo y mente”.

Podríamos pensar también en la imagen de una fotografía descompuesta en muchas piezas de un puzzle o rompecabezas, tiradas aleatoriamente sobre una mesa, para crear un rompecabezas que pone a prueba nuestra paciencia. Sin embargo podemos comenzar tal vez por las partes más evidentes, que nos ayuden a juntar la fotografía.

Falco decía: “El mundo es de colores para permitir a nuestra lado divino reconocer las partes que le pertenecen”.  Mover los eventos, buscar signos y colores que nos resuenen, usar la fantasía y una pizca de humor son instrumentos de gran ayuda para hacer progresos en este juego de reconstrucción, entre luces y sombras.

Siempre asumiendo que es un juego…

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