Imperios temporales

Feb 26, 19 Imperios temporales

VISIÓN ESPIRITUAL

 

 

Uno de los conceptos fundamentales en la concepción damanhuriana de la historia antigua del hombre es el del imperio temporal.

Cuando hablamos de nuestra historia oculta, de las raíces de la gran planta de la humanidad, a los damanhurianos les encanta referirse sobre todo a la Atlántida, el continente perdido hundido en el océano Atlántico hace unos veinte mil años, según la historia de Falco Tarassaco. De hecho, Falco ha hablado a menudo de una civilización nacida y desarrollada en la Atlántida, de la que Damanhur representa idealmente una continuación, ya que acoge a muchas almas llegadas desde ese punto del espacio-tiempo a través de la reencarnación.

Naturalmente, la Atlántida no es la única civilización desaparecida de la que la Historia todavía no cuenta nada. Nombres como Lemuria (o Mu) -civilización del extremo oriente-, o Hiperbórea -a las puertas del Ártico-, o Agarthi -en el subsuelo de Asia Central (la famosa “Tierra Hueca”)- son conocidos entre todos los amantes de los misterios y han dado vida a sagas literarias que desarrollan las leyendas y los rumores que siempre han circulado a su alrededor.

Hoy no sabemos si todas estas civilizaciones han existido realmente, si son simplemente mitos narrativos o si un día los vestigios de su existencia serán finalmente descubiertos. Ciertamente, enseña Falco, preguntarse cómo estas gloriosas civilizaciones pudieron desarrollarse, y, sobre todo, desaparecer en la nada, es una meditación sobre nuestros orígenes que puede llevarnos a importantes reflexiones.

Los imperios temporales 
El tema de los imperios temporales está directamente relacionado con estos temas. Estamos acostumbrados a considerar el término “imperio” como una conquista de territorios, que expande poco a poco sus fronteras.
Cuando hablamos de imperios temporales, debemos cambiar nuestra lógica radicalmente.

En primer lugar, la idea de imperio no es la de expandir las propias fronteras, conquistando siempre nuevos territorios, sino la de controlar diversos puntos del tiempo. Imaginemos que una civilización -Atlántida, por ejemplo- desarrolla una tecnología revolucionaria: una tecnología que permite moverse a través del tiempo y controlarlo. La Física Cuántica, hoy día, lo afirma con cierta seguridad: el tiempo es un territorio en cuyo interior es posible viajar; el problema es que todavía no hemos entendido bien cómo!

Imaginemos que, en cambio, los investigadores atlantideos lo hubieran entendido muy bien: enviarían misiones de exploración al pasado y al futuro. Y estas misiones, una vez verificadas las condiciones que se dan en el pasado y en el futuro, se transforman en misiones para conquistar “partes del tiempo”. De esta manera, la eliminación de los enemigos en el pasado fortalece a la Atlántida en su presente, mientras que la construcción de colonias en el futuro asegura su desarrollo. No sólo eso, sino que conocer los tiempos de terremotos, erupciones volcánicas, maremotos, sugiere en qué período de tiempo estar presente en ciertas áreas y cuándo mantenerse alejado…

Vestigios que reaparecen
¿No lo encontráis fascinante? Así, en esta idea de historia antigua de la humanidad, Falco aconsejó considerar la Atlántida y otras civilizaciones no tanto como imperios físicos, medibles sobre la base de los kilómetros cuadrados poseídos, sino como imperios temporales, capaces de existir simultáneamente en diferentes momentos del tiempo y de mantener su potencia gracias a este hecho.
He aquí el quid de la cuestión: entonces, la Atlántida (y Lemuria e Hiperbórea y Agarthi y quién sabe qué otras civilizaciones desconocemos) podrían haber planificado no existir en esta época -digamos en los últimos 3000-4000 años, porque es poco favorable y poco interesante para ellos- y para después reaparecer en el futuro. Y entonces, sí, sus vestigios serán evidentes, ¡y no sólo “legendarios”!

Una meditación de ciencia ficción
Todo esto parece ciencia ficción, ciertamente. El mismo Falco decía que reflexionáramos sobre estas cosas tomándolas en serio, pero a la vez dejando espacio para las propias dudas. No obstante, el concepto de imperio temporal permite explicar muchos misterios, incluidos los de las civilizaciones que aparecieron repentinamente y luego inexplicablemente desaparecieron, como por ejemplo, según algunos historiadores, los etruscos.
La naturaleza es un cofre lleno de secretos que los zoólogos, botánicos y geólogos exploran sin descanso. La historia es también un libro en gran parte aún por leer: nuestros antiguos antepasados lo han escrito con alfabetos y gramáticas que aún no conocemos.

Pero la historia es de todos, y todos podemos preguntarnos a través de un curso sobre las civilizaciones antiguas  o de una reflexión personal: ¿a cuál de las grandes y antiguas familias humanas pertenezco? ¿En qué períodos de la historia, conocida o no, he vivido yo?

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