Pensar bien, “¿hace bien?”

Mar 21, 19 Pensar bien, “¿hace bien?”

VISIÓN ESPIRITUAL

 

 

Pensar bien otros y, en general, el pensamiento positivo son elementos tan importantes para la vida de los damanhurianos que Falco Tarassaco, cuando en el 1978  se inició  la excavación de los Templos de la Humanidad, quiso que fueran escritos sobre las paredes externas de la Puerta del Sol (la casa a la que se accede a la construcción hipogea) de manera que todos pudiéramos leerlo y recordarlo antes de dedicarnos a aquella obra tan importante. También la Constitución de Damanhur los cita como reglas fundamentales para vivir juntos.

¿Es esta atención hacia el pensamiento positivo tan importante? ¿Se trata de buena educación? ¿Se trata de un aspecto moral?

¡No, en absoluto! Se trata de un modo para vivir mejor, queriéndose bien a uno mismo, a la vez que, que naturalmente, queriendo bien a los otros.

Es un hecho de deseo
Pensar bien significa acoger dentro de uno mismo el pensamiento de que las cosas, a través de la atención y el compromiso personal (la suerte no tiene nada que ver con ello) siempre pueden ser buenas, siempre pueden revelarnos soluciones inesperadas y positivas. Significa pensar que es a través de la alegría que aprendemos más pero también del dolor, cuando lo hay, podemos aprender de él. Significa pensar que los demás son personas como nosotros, simpáticas o desagradables, similares o diferentes, que tratan de hacer lo mejor que pueden; significa siempre esperar lo mejor de ellos y, si algo diferente llega, no juzgarlos mal para siempre, sino darles la oportunidad de redimirse a nuestros ojos. Significa amarse a sí mismo y tener cuidado de no lastimarse, pero sin pensar que las situaciones y las personas siempre deben dañarnos de alguna manera.

Significa realmente querer estas cosas, con energía, no sólo como frases escritas en un artículo de periódico o en un blog.

 

Para superar los patrones 
Aplicar el pensamiento positivo, afrontémoslo, no siempre es fácil. En primer lugar, se trata de luchar contra la visión negativa del mundo, la que los medios de comunicación (periódicos, televisiones, redes sociales…) nos proponen continuamente, dándonos una imagen del mundo basada en el conflicto, tanto cuando hablan de guerra como cuando dan cabida a la pobreza de pensamiento de todos aquellos que gritan por conseguir su minuto de fama.

Y luego, significa hacer un pequeño esfuerzo para ir en contra de la tendencia de muchos, entre la gente que nos encontramos diariamente, quejándose, criticándo  a los demás, a decir que las cosas están empeorando cada vez más; el secreto es que ser optimista y positivo es una elección, no una consecuencia de los acontecimientos.

De hecho, el término “pensamiento positivo” significa alinear la mente a un estado de positividad, superar los patrones de pensamiento negativos existentes y crear otros nuevos, más optimistas y saludables, con el fin de afrontar con confianza su experiencia de vida, atraer la Sincronicidad y cultivar el bienestar físico y espiritual

Un significado tras otro
Pensar de forma positiva es bueno para su salud. Esto siempre ha sido afirmado por muchos investigadores espirituales, como la ciencia viene afirmando desde hace algunos años, a través del PNEI (psiconeuroendocrinoinmunología) que, según algunos médicos, muestra cómo los estados positivos de conciencia favorecen la emisión por el sistema nervioso de impulsos que influyen positivamente en el funcionamiento del cuerpo. El optimismo, en resumen, también tiene un valor biológico.

Incluso antes de esto, tiene un valor “mágico” muy fuerte, porque nos permite conectarnos en respuesta a la red de Sincronicidad, para luego estar en la misma dirección que el universo. Estar en la misma dirección que el universo, ya que tiende a su propia evolución, significa a su vez atraer sólo acontecimientos favorables a uno mismo: las cosas estarán bien o, en cualquier caso, crearán nuevas oportunidades para experiencias útiles.

Lo decimos una vez más: pensar bien, positivamente, con optimismo, es una elección, no puede depender de lo que sucede a nuestro alrededor, sino que es la consecuencia de lo que sucede en nuestro interior, de nuestro deseo de estar bien y de sentirnos útiles para nosotros y para los demás. Pero si aprendemos a hacerlo, los efectos serán tales que nos lo harán muy natural¡

A nosotros, por ejemplo, el pensamiento positivo nos ha permitido realizar los Templos .

¿Qué piensas del pensamiento positivo? ¿Puedes pensar bien de ti mismo y de los demás? Nos gustaría que lo compartieras con nosotros en los comentarios…

 

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