Números y poesía

Jul 28, 19 Números y poesía

VISIÓN ESPIRITUAL

 

 

Espiritualidad significa, en uno de sus muchos significados, el vínculo entre condiciones aparentemente contradictorias: considerar la vida y la muerte como la continuación la una de la otra, sólo para dar un ejemplo; afrontar el propio destino con libre albedrío, sólo para hacer otro. Las leyes del universo, tan extremadamente simples y extremadamente complejas al mismo tiempo – ¡otra aparente contradicción! – pueden ser leídas, interpretadas y aplicadas desde diferentes ángulos. La magia es a la vez aritmética y poesía, creatividad y rigor, y algunos campos de investigación parecen tener como misión demostrar este supuesto.

Hablemos de numerología. En Damanhur, es una disciplina que es objeto de cierta atención. Aunque no está dentro de las enseñanzas directas del Falco Tarassaco -a diferencia de la física espiritual, la sélfica, la armonización interior y muchas otras-  siempre ha sido explorada por los investigadores damanhurianos, en particular por Delfíno Mogano e Piviere Cetriolo, este último ha abandonado el cuerpo esta primavera, y lo recordamos aquí con afecto y estima.
Ambos autores de libros y cursos sobre el tema, los dos investigadores damanhuriano explican que la numerología es una ciencia antigua, que lee en los números de personas, vinculada a las letras que componen sus nombres, talentos y pruebas que formarán parte de sus vidas.

¿Qué dice la numerología?
¿Posible? ¿Imposible? ¿Cómo puede un evento tan casual, como el nombre elegido por los padres, revelar las características profundas de una persona y dirigirla hacia ciertos eventos?
“Todo es número”, dijo el filósofo griego Pitágoras en el siglo VI a.C., entendiendo que “todo” es también la acepción metafísica. El principio en el que se basa la numerología es el del encuentro entre la estadística y la sincronicidad.
Las estadísticas nos dicen cuáles son las probabilidades de que algo suceda, la sincronización distribuye esas probabilidades a lo largo del tiempo. El hecho de que un nombre dado, combinado con un apellido dado, en correspondencia a una fecha de nacimiento -todos los elementos que pueden reducirse a cifras- corresponden a un determinado carácter, determinados hábitos y a un destino posible, deriva de los vínculos que la sincronicidad crea entre los acontecimientos y su manifestación.
Así, el número final, derivado del nombre, apellido, fecha de nacimiento de la persona, corresponde a una imagen muy específica: tratar de creer. Y no es sólo un número final, sino que también son posibles muchas otras elaboraciones y descubrimientos.

El creador es la persona
Lo importante, volviendo a las consideraciones iniciales, es preguntarnos si, al final, corremos el riesgo de encontrarnos encerrados en un número, dentro de la cual nuestro carácter, nuestros intereses, nuestra relación con los demás, nuestra fuerza ya están definidos y nos queda otro remedio que conformarse.
Por supuesto, la enseñanza de la numerología es precisamente aquella que compone aritmética y poesía. El cuadro que nos indican las cifras es claro, preciso e indica posibles líneas de desarrollo, pero nos corresponde a nosotros encontrar la manera de concretarlo. Dos buenos actores pueden leer el mismo poema de diferentes maneras, respetando el texto pero enriqueciéndolo con matices que provienen de su sensibilidad; de la misma manera, dos traductores pueden reescribir fielmente el mismo texto literario fidelmente, pero con efectos diferentes. Nuestros números, por lo tanto, representan el punto de partida -importante y característico- desde el cual cada uno da forma a su vida. El artífice es siempre la persona.

La flexibilidad del Universo
El sentido espiritual de las leyes universales es precisamente el de la flexibilidad: indican un marco de partida con el que cada individuo y cada grupo puede decidir dialogar, dando forma a su propia historia y, de este modo, a la historia del propio universo.
La realidad misma de Damanhur lo atestigua: una enseñanza precisa, una filosofía de vida definida, que se ha desarrollado gracias a cómo cada damanhuriano ha sido capaz de interpretarlas y hacerlas vivir.
Es la vida misma que es así: ¿qué áreas aparentemente rígidas (trabajo, hogar, religión, etc.) pueden revelar realmente espacios de gran creatividad? Aquí está la clave para una hermosa meditación…

Porque, como dice la numerología, las cosas no se “reducen” sino que se “transforman” en números.

 

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