¿Por qué es tan importante actuar?

Aug 20, 19 ¿Por qué es tan importante actuar?

VISIÓN ESPIRITUAL

 

 

Todos los damanhurianos lo dicen: el fundamento de una vida positiva, basada en la meditación y en la realización de los propios objetivos, es la acción. Falco Tarassaco enseñó que actuar, sin dejar pasar demasiado tiempo reflexionando sobre lo que es mejor hacer, es la mejor manera de ser uno mismo; cometer errores, añadió, no es un problema demasiado grande porque el movimiento y el impulso creado por la acción nos permitirá remediar nuestros posibles errores: es mejor equivocarse, que sin embargo, que no actuar.
La filosofía espiritual de Damanhur se basa en el camino de los Quesiti: el primer Quesito habla precisamente de la acción y su importancia; el segundo habla de la continuidad en la acción, para llegar finalmente a la transformación de uno mismo, que es el tema del tercer Quesito.
En resumen, actuar es la clave para entrar en el mundo de la espiritualidad y lo Divino.

Más allá de los hábitos 
Ya hemos escrito muchas veces sobre este tema, precisamente porque la acción es uno de los principios que más caracterizan a los damanhurianos y la aventura que crearon juntos. Subrayamos la importancia de la elección, de la responsabilidad personal, de estar siempre activos en nuevos proyectos, de involucrar a nuestros amigos y de querer dar dirección a nuestras vidas.
Pero la acción también es importante por muchas otras razones, que la convierten en un elemento valioso para poder afirmar que está verdaderamente vivo y conectado con el planeta.

Por ejemplo, ¿te has preguntado alguna vez si la acción es lo contrario de la pereza? La respuesta es: ¡No! La acción es lo opuesto al hábito.

Todos hacemos muchas cosas durante el día – aparte de las perezosas, pero en ese caso no hay remedio, o casi – pero a menudo repetimos las mismas cosas todos los días. Y, sobre todo, tomamos las mismas decisiones, reaccionamos de la misma manera, hacemos las mismas tareas siempre de la misma manera. Estamos, en definitiva, dentro de nuestros hábitos y casi no nos damos cuenta de que estamos actuando, porque son los automatismos los que actúan dentro de nosotros. Actuar significa salir de estos automatismos y hacerlo consciente y responsablemente.

Una acción está llena de energía si se piensa en ella, así que no puede ser automática. Los hábitos en la vida nos ayudan a encontrar formas más cortas de hacer las cosas, más simples, menos exigentes, pero a menudo nos limitan a vivir con conciencia lo que hacemos. Naturalmente, no son los pequeños hábitos diarios los que nos privan de la conciencia: vestirse todos los días con el mismo orden de ropa, desayunar con los mismos alimentos y aparcar el coche siempre bajo el mismo árbol no dañan mucho nuestra conciencia, aunque de vez en cuando cambiarlos también podría traer nuevos puntos de vista dentro de nosotros.

Los hábitos a cambiar son los que nos hacen reaccionar siempre de la misma manera ante las cosas: defendernos, atacar, aburrir, entusiasmar, como si todo fuera siempre igual. Actuar también significa cambiar estos hábitos porque de esta manera participamos realmente en las cosas que hacemos, con intensidad, y no con inercia. Si nos comportamos, no como un programa de ordenador, que proporciona respuestas obvias, sino como criaturas divinas, que en cada paso de la vida ponen atención y participan con ellos mismos, incluso en las cosas más pequeñas.

¿Desde hace cuánto tiempo?
Pregúntate cuánto tiempo hace que no has tomado una decisión inusual. O bien, pregúntate cuánto tiempo hace que no has sorprendido a tus amigos aceptando una invitación que siempre has rechazado o renunciando a algo que siempre has intentado lograr.

Desde este punto de vista no tenemos necesariamente que hacer cosas diferentes a las que estamos acostumbrados: es importante hacerlas con un espíritu renovado, como si fuera la primera vez y no hubiera fuerza fuera de nosotros que nos empujara a hacerlas. Si somos capaces de hacer esto, es decir, de actuar, probablemente querremos hacer cosas diferentes, pero lo importante es que cada vez son nuevas.
¿Hace cuánto tiempo que no disfrutas de un sabor diferente? ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que hiciste un camino diferente para llegar a casa? Hoy, hazlo. Con las cosas pequeñas, las cosas grandes empiezan.

 

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