¡El pensamiento positivo es bueno para ti!

Oct 30, 19 ¡El pensamiento positivo es bueno para ti!

VISIÓN ESPIRITUAL

 

 

Todos estamos de acuerdo con que el pensamiento positivo ayuda en la vida: el optimismo nos lleva a tener una visión motivadora, la risa y la sonrisa son formas de producir endorfinas, mientras que la expresión de gratitud y compasión nos permite sentirnos parte del vasto universo humano y todo esto nos da bienestar. Esto es lo que dicen los maestros espirituales, los filósofos y los médicos: tener la cabeza y el corazón plenos de positividad nos ayuda a vivir mejor, desde todos los puntos de vista.

Nos ayuda, en primer lugar, a atraer hacia nosotros eventos favorables: ya que lo semejante responde a lo semejante, desde el momento en el que emitamos una vibración positiva, llamaremos a acontecimientos igualmente positivos, actuando sobre la ley de la sincronicidad y los futuros posibles. Y el pensamiento positivo será por consiguiente la causa de eventos positivos, y por lo tanto de un ulterior pensamiento positivo, de acuerdo a un mecanismo explicado claramente por los principios de la Física Espiritual. (pronto traducido al castellano)

Pero también desde el punto de vista de la salud física pensar bien “funciona” y en las últimas décadas una nueva ciencia, la psiconeuroendocrinoinmunología –¡abreviada como PNEI afortunadamente!– se ha encargado de demostrarlo. Sí, según muchos investigadores el pensamiento positivo y el optimismo tienen un valor no solamente filosófico y moral, sino también científico.

Estrés negativo y estrés positivo 
Todo comienza con el estrés. Con este término indicamos un estímulo, generalmente negativo, que nos provoca una reacción en respuesta a una demanda del ambiente. El estrés puede ser de origen afectivo, social, cultural, biológico, etc. Puede causar reacciones positivas – en cuyo caso hablaremos de eustrés – o reacciones negativas – y entonces hablaremos de distrés – dependiendo de qué vía neuroendocrina se haya activado. A partir de los años ochenta del siglo pasado, a raíz de numerosas observaciones sobre acontecimientos epidemiológicos y experimentales realizadas por científicos de todo el mundo, las conexiones existentes entre el sistema nervioso, el sistema endocrino y el sistema inmunitario han aparecido finalmente en todas sus evidencias.

Así es como se desarrolló la psico-neuro-endocrino-inmunología, que afirma que el estrés es capaz de alterar los niveles de anticuerpos circulantes en nuestro organismo, influyendo así en los procesos biológicos dentro de nosotros. En términos sencillos, el PNEI demuestra cómo el estrés positivo, es decir, las cosas que nos hacen sentir bien, influyen de manera positiva sobre nuestra salud.

Por lo tanto, la sonrisa, el buen humor, el optimismo no son solamente una actitud que denota una visión abierta a la vida, una educación adecuada hacia nosotros mismos y hacia los demás, sino que son una forma de cuidar nuestra salud y nuestro equilibrio.
A veces, sin embargo, los vivimos casi como una obligación, como una especie de precepto a respetar porque a los demás les gusta vernos serenos y porque al final los optimistas son apreciados por todos, mientras que los pesimistas son difíciles de soportar.

 

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