¿Preparado para la Sinceridad?

Nov 14, 19 ¿Preparado para la Sinceridad?

VISIÓN ESPIRITUAL

 

 

Todos decimos siempre frases como “Para mí, la sinceridad lo es todo”, o “Siempre digo las cosas a la cara”, o “No sé fingir”. ¿Alguna vez has dicho algo diferente?

Probablemente nunca has oído a nadie decir “Yo, si puedo, finjo”, o “Si no tengo que hacerlo, prefiero decir lo que más me apetezca” o “No me importa si la gente no es sincera conmigo, lo importante es que sean amables”, pero la mayoría de las veces la gente no dice exactamente lo que piensa, y prefieren adaptar su pensamiento a las circunstancias.
No es una cuestión de falsedad o cobardía: es que la misma persona sabe bien que, cuando alguien te dice exactamente lo que piensa, y lo que piensa que no es bueno para ti, es muy difícil mantenerte objetivo y ser capaz de tener una confrontación tranquila y objetiva.

La literatura está llena de cuentos en los que mujeres y hombres se cuentan cosas muy desagradables, con juego limpio y deportividad, mostrando cómo, después de todo, es posible que los individuos superiores ejerzan la sinceridad por encima de todas las cosas y la aprecien en los demás. Tal vez, intercalando sus conversaciones con expresiones como “Con el debido respeto” o simplemente con un “touché”. Lo que esas historias no nos dicen es que las mismas damas y caballeros habían llegado al vigésimo intento de diálogo, después de diecinueve altercados violentos y de veintiún intentos estarían listos para elegir a sus padrinos.

Hermosa e incómoda
Quiero decir, la sinceridad es algo hermoso, pero también es algo incómodo, porque casi nunca somos capaces de llevarla o de recibirla, debido a la emoción que desata dentro de nosotros.

A menudo no estamos preparados para la verdad en las relaciones, sea cual sea. No hay nada de qué avergonzarse (a condición, por supuesto, de no exagerar): si existen los mediadores, si existe el cortejo, si hay mentiras diplomáticas, es porque a lo mejor necesitamos estar preparados, de la misma manera que el pan necesita crecer antes de ser cocinado. Para poder decir algo útil a alguien, no basta con ser sinceros, también hay que saber cómo aportar nuestras observaciones.

Por otra parte, para aceptar una observación de otra persona, no es suficiente que sintamos íntimamente que la observación es justa, es necesario que advirtamos que por parte de la otra persona haya también respeto y comprensión.

La comunicación es un aspecto importante de la espiritualidad. Falco Tarassaco decía que un ser humano normalmente emplea mucha más energía para defenderse de los demás que para acercarse a ellos.

Entre sus recomendaciones a los damanhurianos para cuando él ya no estaba allí, puso la de desarrollar la habilidad de comunicarse, porque sólo comunicando realmente la gente puede entrar en contacto. Comunicarse no significa simplemente hablar o explicar cosas, sino estar en sintonía con los demás y compartir una idea.

Un objetivo fundamental
Para hacerlo, primero debemos desearlo, mientras que la mayoría de las veces lo que queremos es tener razón. Y luego, después de haberlo deseado, es necesario elegir un camino para poder crear una condición de comunicación.
La sinceridad por sí sola no es suficiente para lograr una comunicación auténtica: necesitamos saber cómo comunicarla, de una manera que nos sirva no sólo a nosotros porque hemos liberado nuestra conciencia de esta manera, sino también a quienes la escuchan.

Todo esto no sirve para alejarnos de la sinceridad, sino para enseñarnos que a veces es importante ir paso a paso, preparando el terreno, porque no siempre ni nosotros y los demás están preparados. Pero, por supuesto, la sinceridad es un objetivo importante y fundamental.

¿Con cuál de tus amigos has estado durante demasiado tiempo usando palabras amables pero no completamente ciertas? ¿No crees que deberíamos aprender a ser más sinceros? Encuentra la manera de hacerlo preguntándote a ti mismo qué palabras y gestos puede usar tu amigo para aceptar tu sinceridad, y hazlo. Probablemente estarás mejor y estará mejor tu amigo.

Te recomendamos leer este libro de Falco Tarassaco: EL SUEÑO, EL MENSAJE

 

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