Apasionados de los fenómenos paranormales

Feb 04, 20 Apasionados de los fenómenos paranormales

VISIÓN ESPIRITUAL

 

 

En la ciudad donde el joven Falco Tarassaco (fundador y guía espiritual de Damanhur), a mediados de los años setenta, comenzó a darse a conocer como sanador espiritual y psíquico, había una figura prominente: la de Carlo Gustavo Rol (1903-1994) en aquel momento estaba ya en una edad avanzada y durante muchas décadas asombró a los aficionados a los fenómenos paranormales por la aparente facilidad con la que se producía en la clarividencia, la precognición, la bilocación, la materialización y desmaterialización de objetos y muchos otros eventos inexplicables. A diferencia de Falco, que lo hacía en la intimidad y que fue su propio estilo para el resto de su vida, a Rol le encantaba mostrarse en estos fenómenos y, en cierto sentido, ser el centro de atención gracias a ellos.

Falco y Rol se conocían, ya que tenían intereses y capacidades similares; más que una amistad, nació una relación de profundo respeto, aunque caracterizada por profundas diferencias. Falco era entonces el joven psíquico que quería que de la real naturaleza del ser humano se hiciese una confrontación lo más amplia posible, mientras que Rol era un hombre de la buena sociedad, que no quería extender los conocimientos que ya poseía. Falco creía que el uso de los poderes, de la energía, debía ser dosificado y no dedicarse nunca al placer personal y al entretenimiento, mientras que Rol a menudo exhibía sus facultades, tanto que se hizo bastante famoso.

Pruebas científicas de fenómenos paranormales
Debido a esta reputación como psíquico, a Rol le pedían a menudo durante su vida ser examinado por comités de expertos que querían ver si sus fenómenos eran auténticos. Siempre rechazaba esta posibilidad, respondiendo que los fenómenos no siempre eran producibles bajo pedido o en cualquier condición. Por esta razón, atrajo muchas críticas y la sospecha de que era un impostor. Falco, en cambio, siempre habló de él como un verdadero y poderoso psíquico y se mostró solidario con su rechazo a someterse a pruebas científicas: nadie está obligado a creer nada, dijo, y quienes se sienten tranquilos al creer que el hombre no posee ningún poder son libres de hacerlo.

Tanto Falco como Rol eran pintores, Rol regaló un lienzo al fundador de Damanhur, donde se ven dos enamorados paseando por un sendero. En los últimos años de su vida, Rol fue huésped en varias ocasiones en Aval, la comunidad damanhuriana en la que vivía Falco. Allí, Falco organizaba encuentros entre estudiosos del esoterismo, la filosofía, el ocultismo,… y en las que participaron personalidades más o menos conocidas. En algunas de estas ocasiones, Rol estuvo entre los participantes.

Entre el juego y el respeto
Los damanhurianos que compartían la casa de Falco en Aval dicen que había una broma recurrente entre los dos que parecía divertirles mucho: cuando llegaba a Aval, Rol “movía” a los enamorados de un punto a otro del camino; cuando Rol se iba, Falco “los ponía de nuevo” en el lugar donde el autor los había pintado inicialmente!

Cuando Rol dejó el cuerpo, Falco dijo que en sus últimos días el anciano psíquico había estado de acuerdo con él en que tal vez en algunos casos sería mejor dirigir la propia energía, el propio don, a objetivos preciosos en lugar de fenómenos con fines para uno mismo. ¿Por qué Falco contó este detalle? Probablemente porque creía que esta conciencia fue una señal de que Rol estaba preparado para seguir su propio camino en el Más Allá, dejando atrás hábitos y convenciones, para alcanzar nuevas metas espirituales.

 

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