Cuando el cuerpo experimenta

Mar 04, 20 Cuando el cuerpo experimenta

VISIÓN ESPIRITUAL

 

 

Hay quienes dicen que el cuerpo físico es un elemento de poca importancia, en un camino espiritual, y que de hecho puede convertirse en un obstáculo, como todo lo material.
Hay quien, por el contrario, sostiene que el cuerpo es la única certeza que tenemos, dado que en el alma, en una divinidad, podemos creer en una vida más allá de la muerte, pero sin ninguna garantía.

En la visión de Falco Tarassaco, el cuerpo es el templo del alma: sin ella, no tendría sentido y terminaría siendo una especie de holograma sin sustancia; sin él, no tendría la posibilidad de experimentar la materia y la materia, como sabemos, es uno de los elementos característicos de nuestro universo. Así que sin un cuerpo, el alma no tendría razón para entrar en el universo.

Quiero decir, ambos son importantes. El alma es un elemento atemporal, que por lo tanto representa nuestra dimensión eterna, mientras que el cuerpo es un elemento transitorio, que representa el aquí y ahora. El alma es más Real, el cuerpo es más Maya, pero en el momento en que existe, cumple una función fundamental: por ejemplo, es él quien marca los tiempos de nacimiento y muerte, y cuando muere, poco a poco todas las partes que componen un individuo – el aura, los cuerpos de energía, los recuerdos– se separan una de la otra, poniendo fin a la experiencia de esa vida.

La palabra “experiencia” es muy indicativa de la vida del cuerpo. Falco explicó que nuestro cuerpo físico realiza continuamente muchos experimentos: la adaptación al medio ambiente, la respuesta a los estímulos psicosomáticos, la preferencia que en ciertos momentos tenemos por ciertos alimentos en lugar de otros, las formas de dormir, no son sólo programas preestablecidos que el cuerpo debe seguir, como el envejecimiento, sino también experimentos reales que el cuerpo realiza por iniciativa propia. De esta manera también, como socio del alma, participa en la exploración de la vida, en lugar de simplemente ser testigo de ella.

El Grial, los Caballeros e Indiana Jones…
Incluso la enfermedad, desde este punto de vista, adquiere una importancia completamente diferente de lo que hemos imaginado hasta ahora: es una forma de experimentación que el cuerpo físico lleva a cabo, involucrando a otros cuerpos y a todas las demás partes del individuo. Estas otras partes no siempre están satisfechas, pero a su vez están obligadas a adaptarse: cuando tienen éxito, porque aceptan lo que sucede y comprenden su enseñanza, el individuo se enfrenta a un proceso evolutivo; cuando lo rechazan, sucede exactamente lo contrario.

Según Falco, la enfermedad es una preciosa experiencia evolutiva, que lleva a la persona a reflexionar sobre sí misma y sobre la armonía que es capaz de expresar con el universo. Pero su valor no se detiene ahí: la presencia de la enfermedad pone en contacto con la fuerza llamada el Grial, la misma que muchas culturas tradicionales han representado con una copa, buscada por caballeros, por investigadores, por místicos, ¡incluso por Indiana Jones! La copa contiene, mide y distribuye las energías más poderosas del universo. En la visión Damanhuriana, el contacto con esas mismas energías se produce en esta época a través de la enfermedad: es a través de ella, sabiendo entenderla y convirtiéndola en un elemento de transformación personal, que podemos estar cerca del corazón palpitante del universo, que se expande constantemente en dirección a una complejidad cada vez mayor.

La sabiduría del cuerpo
Nuestro cuerpo también “juega” con esto: da la bienvenida a la enfermedad y experimenta nuevos estados de su propio ser a través de ella. Un concepto importante de entender, en la base de la enseñanza de Falco, es que la salud no se trata de mantener la vida, sino de convertirla continuamente en un campo de fuerza nuevo. El cuerpo que se pone a prueba, hasta el punto de buscar la experiencia de la aparente desarmonía, está perfectamente en línea con la dirección de la vida.

Depende de nosotros complacerlo: no forzarlo a la enfermedad, con hábitos malsanos, y no mantener su eficiencia artificialmente, hasta que pierda el contacto con ella. El cuerpo es sabio y aprender a dialogar con él es aún más sabio. Somos una unidad de muchas cosas diferentes, incluido el cuerpo físico, y el diálogo entre todas estas cosas nos permite ser felices y saludables: otra forma de entender lo importante que es ser una comunidad (incluso con nosotros mismos).

 

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