Los colores de un nuevo amanecer. Rediseñando nuestras vidas después del Covid. Parte 3

May 05, 20 Los colores de un nuevo amanecer. Rediseñando nuestras vidas después del Covid. Parte 3

VISIÓN ESPIRITUAL

 

 

Este es el tercero de un artículo de tres partes. El primero y el segundo se pueden encontrar siguiendo los enlaces.

Reflexiones personales de Esperide Ananas Ametista

Este momento nos permite detenernos y hacernos nuevas preguntas –o quizás las mismas preguntas que ya animan la parte más sensible de nuestra alma– y, sobre todo, guardar silencio para dejar que las respuestas surjan. ¿Qué clase de ser humano queremos ser cuando salgamos de esta pandemia? Sabemos poco sobre lo que realmente está pasando, pero esta crisis nos pone ciertamente frente a futuros opuestos: un mundo de control y represión, o una nueva comunidad humana global solidaria. El resultado dependerá de nuestro coraje y equilibrio en el campo de batalla interior. ¿Seremos capaces de llenarlo de flores a través de la conexión, la generosidad o será tan estéril como las manos limpiadas demasiadas veces con desinfectante, que también elimina las bacterias útiles para nuestra relación con el medio ambiente? La vida es un gran flujo que nos atraviesa, conectando todo y sin ninguna separación –especialmente aquellas extremas como la que muchas personas en el mundo están, o han sido obligadas–  es indolora. No lo convirtamos en un hábito; al contrario, busquemos en él toda la fuerza del deseo de contacto, porque incluso las batallas interiores se ganan más fácilmente con la ayuda de otros.

Me sorprende también cómo la acción de Covid-19 parece el reverso de un conflicto “normal”. Las consecuencias de este virus están haciendo desaparecer sobre todo a los ancianos, en vez de a los jóvenes, como ocurrió en las dos grandes guerras mundiales, y en muchos otros conflictos, en lugar de la generación más reciente a la más experimentada. No hay héroes jóvenes y fuertes que mueran gloriosamente para permitirnos celebrar el encanto ancestral de la guerra. Sólo hay ancianos que dejan el cuerpo en silencio. Muchos de ellos se debilitaron y se volvieron más vulnerables no sólo por la edad, sino también por la soledad y la pobreza. Ancianos que mueren rápidamente, sin quizás haber terminado de contar la historia. Voces más sabias que podrían ayudarnos a entender mejor, a superar el pánico colectivo con una perspectiva histórica más larga… tesoros destilados a lo largo de toda una vida, que ya han pasado por situaciones de emergencia. Ahora todos debemos convertirnos en “ancianos”, abrazando lo mejor de nosotros mismos y la fuerza que nos da la vida, para superar el miedo, ir con el corazón abierto hacia los demás y tomar elecciones decisivas.

El cambio climático nos enfrentará a otras pruebas, y probablemente ni siquiera será suficiente para detener al mundo para superarlas. Esto puede ser una prueba de solidaridad y transformación. En términos prácticos, significa sentirse parte de una humanidad e ir en la dirección opuesta a la globalización. Una nueva búsqueda de lo que significa ser humano y por lo que vale la pena vivir.

Necesitamos un rediseño completo: si podemos imaginarlo, podemos realizarlo. La manifestación siempre sigue a la intención. La fórmula está por definir, pero entre los elementos que no pueden faltar están: actuar localmente, volver a una forma de vida más cercana a la tierra, cultivar y alimentarse de productos locales ricos en vida y en las sustancias que necesitamos para mantener nuestro cuerpo sano; crear y proteger nuevos bienes comunes globales; reinventar la educación para el futuro; volver a asumir la responsabilidad de nuestra salud cuidando nuestro cuerpo como el hogar de nuestra alma. Necesitamos unir lo masculino y lo femenino dentro de nosotros para ser individuos completos verdaderamente capaces de amar –más allá de las definiciones de género– y crear nuevas fórmulas de relación y familia. Necesitamos rodearnos de arte y música, no sólo como usuarios sino con el placer y el coraje de ser todos creadores; crear comunidades intencionales y solidarias en todas partes, incluso en las ciudades; apoyar y crear redes de información alternativa; crear sistemas complementarios de moneda local, apoyando a las pequeñas empresas locales que son las más afectadas por la crisis económica que el confinamiento está provocando para crear una economía virtuosa que respete a los seres humanos y al mundo. Por último, debemos tener el valor de unirnos y hacer oír nuestra voz en todas las plazas, en las físicas y en las virtuales.

Si perdemos esta oportunidad nos encontraremos en un mundo donde será difícil para muchos de nosotros tener el placer de vivir. Si todos conseguimos dar un salto espiritual, después de la tormenta, descubriremos un cielo brillante con los colores de un nuevo amanecer.

¿Qué vas a hacer diferente mañana?

Escrito por Esperide Ananas Ametista
Psico-socióloga, facilitadora espiritual, sanadora y embajadora de la Federación de Damanhur.

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